Nicaragua acusa a Costa Rica de “injerencia” y y le manda a ocuparse de sus problemas

El régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo respondió acuso al Gobierno de Costa Rica de “injerencia” en los asuntos internos de Nicaragua, después de que su Cancillería expresara preocupación por la profundización del deterioro democrático en Nicaragua tras la aprobación de la reforma constitucional que atornilla a los dictadores en el poder y anunciara su respaldo a una “respuesta firme y coordinada” en el marco de la Organización de los Estados Americanos (OEA).

En una carta dirigida a la Cancillería costarricense, el sancionado ministro de Relaciones Exteriores de Nicaragua, Valdrack Jaentschke rechazó los cuestionamientos formulados desde San José invocando el respeto y la soberanía.

“Nos permitimos recordar al Ilustrado Gobierno de la Hermana Costa Rica, que Nicaragua es un País y un Pueblo Digno y Soberano y que no aceptamos la injerencia de otros en nuestros propios asuntos”, señala el documento, publicado apenas unas horas después de que la administración de Laura Fernandez se posicionara en contra de las reformas.

La respuesta de El Carmen llegó después de que Costa Rica expresara su “profunda preocupación por el continuo deterioro democrático en Nicaragua”, que considera agravado por una reforma constitucional que “limita aún más la participación política y electoral”.

San José también defendió el derecho de los nicaragüenses a decidir libremente su futuro mediante elecciones plurales y adelantó su firme decisión de respaldar las acciones regionales que se definan durante la próxima Reunión de Cancilleres de la OEA con el fin de frenar la deriva autoritaria de Ortega y Murillo.

Managua exige a Costa Rica no “interferir”

En su respuesta, la Cancillería del régimen evita referirse directamente a los cuestionamientos de Costa Rica sobre la falta de pluralidad electoral o explicar cómo la nueva reforma garantiza la participación política. En cambio, centra su argumento en la no intervención y lo manda a mejor ocuparse de sus propios problemas internos.

“Recordamos que el Respeto al Derecho ajeno es la Paz”, afirma Jaentschke antes de señalar que existen “grandes dificultades” entre las instituciones costarricenses y mencionar supuestas “graves amenazas a la Seguridad y la Vida de sus Máximas Autoridades, desde su Presidenta, Doña Laura Fernández”.

Y añade: “Reiteramos que no interferimos, no nos involucramos y no emitimos ningún criterio sobre asuntos que solo pertenecen al Pueblo y Gobierno de Costa Rica”, agrega el canciller.

El intercambio diplomático eleva la tensión entre los dos países en vísperas de una nueva discusión regional sobre Nicaragua. En otro punto el canciller insiste en que ningún país debe “interferir en temas que en nada nos conciernen, cuando corresponden al derecho de cada País a desarrollar sus procesos institucionales soberanos”.

Los cambios impulsados en Nicaragua, antecedidos por el dictador con el anuncio de que en Nicaragua no volverán hacer elecciones, forman parte de una serie de cambios constitucionales emprendidos por Ortega y Murillo para retener el poder. Como parte de esto, primero impuso un modelo de gobierno bicéfalo bajo la figura de Copresidencia ocupada por ambos y amplió su control sobre las instituciones del Estado.