Ortega y Murillo entregan el mando de la Corte Suprema a su exfiscal Ana Julia Guido y al militar en retiro José Fuertes
Daniel Ortega y Rosario Murillo entregaron este martes el mando de la Corte Suprema de Justicia (CSJ) a la sancionada exfiscal general Ana Julia Guido Ochoa y al militar en retiro José Manuel Fuertes Toledo. Guido fue designada presidenta y Fuertes vicepresidente del máximo tribunal, tras la profunda purga de la antigua cúpula judicial que el régimen terminó de sellar con la “renuncia” de Alba Luz Ramos, quien llevaba casi tres años apartada de facto de la institución.
La Asamblea Nacional, controlada por el Frente Sandinista, formalizó ambos nombramientos por mayoría absoluta. La elección era un trámite después de que Ortega y Murillo presentaran las candidaturas para encabezar un Poder Judicial que ha sido sometido a una profunda reestructuración desde finales de 2023, una operación que -según diversas fuentes internas- ha sido dirigido por la codictadora.
El ascenso de Guido a la presidencia de la Corte supone un premio a la lealtad que ha mantenido al régimen. Durante más de una década estuvo al frente del Ministerio Público. Desde ese puesto fue la cabeza de la persecución penal desatada contra opositores, manifestantes, activistas y críticos después de las protestas de abril de 2018.
Su actuación como fiscal general le valió sanciones internacionales. La Unión Europea la incluyó en 2021 entre los funcionarios del régimen sancionados y la responsabilizó, por su responsabilidad en el “enjuiciamiento por motivos políticos de numerosos manifestantes y miembros de la oposición política”.
Bruselas señaló además que bajo su dirección fue creada una unidad especializada que “inventaba acusaciones contra manifestantes y presentaba cargos contra ellos”. La UE la responsabilizó de graves violaciones de derechos humanos, de la represión contra la sociedad civil y la oposición democrática y de socavar la democracia y el Estado de derecho.
El Grupo de Expertos en Derechos Humanos sobre Nicaragua de Naciones Unidas también señaló a la Fiscalía bajo el mando de Guido como una pieza del engranaje utilizado para perseguir a los adversarios del régimen.
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