La dictadura pretende convencer a embajadores sobre el fin de las elecciones en Nicaragua
La codictadora, Rosario Murillo anunció este viernes que el régimen se reunirá la próxima semana con los embajadores y el cuerpo diplomático para intentar convencerlos sobre la decisión de eliminar las elecciones en Nicaragua, una medida que ha provocado la de condenas internacional por considerarla antidemocrática.
En un intento por «apaciguar las aguas», Murillo dijo que escucharán a los representantes de los diferentes países. También dijo que «la consulta» se extenderá a empresarios e inversionistas, sin especificar a los convocados.
«Informamos también a los embajadores, al Cuerpo Diplomático como corresponde, escuchamos, les escuchamos», dijo.
En su intervención diaria en los medios oficialistas, Murillo afirmó que la reunión con los representantes diplomáticos se realizará «como corresponde» y la describió como un encuentro de «amistad» y «hermandad entre los pueblos», sin ofrecer detalles sobre de la propuesta.
«Son encuentros que hemos denominado de amistad, de hermandad entre los pueblos, encuentros que nos fortalecen como patria de Darío y Sandino, donde todos los días, gracias a Dios, florece la Paz y desde la Paz construimos más democracia, desde la Paz construimos la garantía de la seguridad y la continuidad de todos los procesos», añadió.
La codictadora sostuvo que esos encuentros «fortalecen» a Nicaragua y permiten continuar construyendo «más democracia», después que el dictador Daniel Ortega asegurara el pasado 19 de julio que eliminaba las elecciones en Nicaragua.
Pero han reaccionado Contra Costa Rica y Dominicana
Murillo insistió en que la estabilidad política es la prioridad del régimen y la calificó como una «palabra mágica» para combatir la pobreza y garantizar el bienestar de las familias.
«Estabilidad para avanzar contra la pobreza y por el bienestar de las familias. Estabilidad para seguir creando todas las soluciones que nuestro pueblo demanda. Estabilidad para ser nosotros», expresó.
A pesar de la aparente tranquilidad de Murillo, la dictadura ha reaccionado de manera virulenta contra República Dominicana y Costa Rica, pero ha optado por un lenguaje moderado con gobiernos como Guatemala, Panamá, Chile y Brasil.
Estos gobiernos han manifestado públicamente su rechazo a la decisión del régimen de cancelar las elecciones y exigieron el restablecimiento de la democracia en Nicaragua.



