Brasil se suma al cerco diplomático contra el régimen y exige respetar el derecho al voto en Nicaragua
Brasil se sumó este jueves al creciente cerco diplomático contra el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo tras el anuncio de que en Nicaragua «no habrá más elecciones» y exigió que se respete el derecho de los nicaragüenses a elegir libremente a sus gobernantes.
En un pronunciamiento, el Gobierno brasileño expresó su preocupación por las declaraciones de Ortega durante el acto por el aniversario de la Revolución Sandinista, en el que dio por cerrado el sistema electoral del país con el argumento de que fue impuesto por Estados Unidos.
La reacción de Brasil agrega presión regional sobre el régimen, que en los últimos días ha acumulado condenas de gobiernos y organismos internacionales por pretender eliminar uno de los últimos mecanismos formales de participación política que aún permanecían en Nicaragua y que el propio régimen ha utilizado para simular democracia.
Que dejen elegir al pueblo
La Cancillería brasileña recordó que las elecciones libres, periódicas, plurales y transparentes son uno de los pilares de la democracia y subrayó que Brasil mantiene un compromiso profundo con esos principios.
A partir de esa posición, pidió a las autoridades nicaragüenses garantizar al pueblo el libre ejercicio de su derecho soberano a decidir quiénes deben gobernarlo.
El mensaje de Brasil tiene un peso político particular por tratarse de uno de los países más influyentes de América Latina y por la cercanía histórica que su actual Gobierno ha mantenido con sectores de la izquierda regional.
La condena brasileña se suma a las expresadas por Costa Rica, Guatemala, Panamá, República Dominicana, Bolivia y Chile y que se alinean con el llamado de Estados Unidos a tratar con normalidad a un régimen autoritarios. Diferentes sectores han advertido que el anuncio de Ortega representa una ruptura definitiva con los principios de la democracia representativa.
Ortega afirmó el pasado 19 de julio que en Nicaragua no volverá a haber elecciones. Sin embargo, Murillo declaró este miércoles que confirmó que su plan es reemplazar el actual sistema por otro bajo sus reglas. Ella destacó, además, el avance en las coordinaciones con la Asamblea Nacional y el Consejo Supremo Electoral para desarrollar las reformas ordenadas por Ortega.
Hasta ahora, el régimen no ha explicado cómo serán designadas las autoridades nacionales y municipales, quiénes podrán competir, qué papel tendrán los partidos políticos ni cómo se garantizará el derecho al voto.
Con el pronunciamiento de Brasil, la presión diplomática sobre Managua continúa creciendo, pero Ortega y Murillo no frenan en el desmantelamiento del sistema electoral y en la concentración absoluta del poder. Según los tiempos, la reforma se ejecutará en la primera semana de agosto.
El régimen reacciona
La dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo respondió este jueves al reclamo del Gobierno de Brasil sobre la decisión de eliminar las elecciones presidenciales de 2027, al asegurar que en Nicaragua existen «procesos electorales democráticos, libres y transparentes» y apelando al principio de soberanía nacional.
A través de una nota difundida por la Cancillería, el régimen aseguró haber «acusado recibo» del comunicado emitido por el Ministerio de Relaciones Exteriores de Brasil y reiteró que los procesos electorales en Nicaragua se desarrollan «de acuerdo a las normativas de las instituciones nacionales correspondientes».
«En la lógica de nuestra Soberanía Nacional, Nicaragua asegura Procesos Electorales Democráticos, Libres y Transparentes», afirmó el régimen en su respuesta oficial, pese a que el propio Daniel Ortega anunció el pasado 19 de julio que en el país «no volverá a haber elecciones».



