El embajador expulsado por España reaparece en Alicante y el régimen usa la foto como propaganda

Nueve meses después de haber sido declarado persona non grata y expulsado de Madrid en “estricta reciprocidad” diplomática, Maurizio Carlo Gelli reapareció esta semana en territorio español.

El operador diplomático del régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo encabezó la delegación nicaragüense en las Conferencias Iberoamericanas celebradas el 21 y 22 de octubre en Alicante, donde logró fotografiarse junto a la ministra de Ciencia, Innovación y Universidades de España, Diana Morant.

La imagen ha sido difundida y promocionada por los medios de propaganda del régimen en Managua para proyectar una falsa “normalización” de las relaciones bilaterales tras la crisis diplomática abierta a inicios de año.

Sin embargo, la reaparición de Gelli en España responde a un resquicio del derecho internacional y al paraguas de un foro multilateral, y no a un restablecimiento de los lazos diplomáticos entre ambos Estados, los cuales se mantienen congelados y operando a su nivel mínimo histórico.

Maurizio Carlo Gelli, embajador de Nicaragua en España expulsado en enero reparece esta semana en Alicante.

El “truco” diplomático: Acreditado en Londres y al abrigo multilateral

Cuando el Gobierno de España ordenó la expulsión de Gelli en enero pasado, la medida tuvo un carácter estrictamente bilateral: se le retiró la autorización como embajador de Nicaragua ante España y se le obligó a abandonar la sede en Madrid.

Para sortear ese veto, la dictadura de Ortega y Murillo reubicó a Gelli y lo nombró embajador de Nicaragua ante el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte. Al mantener credenciales activas en Londres, el diplomático conserva su pasaporte diplomático y estatus internacional.

Bajo este esquema, Gelli no ingresó a España para una reunión bilateral con la Cancillería española, sino como jefe de delegación en las Conferencias Iberoamericanas de Ciencia, Tecnología, Innovación y Educación Superior en Alicante. 

Es un evento preparatorio para la XXX Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno que se celebrará en Madrid en noviembre. 

Al tratarse de un foro multilateral de la Conferencia Iberoamericana, el Estado anfitrión está obligado a recibir a las delegaciones oficiales de todos los países miembros, lo que impidió a Madrid vetar la presencia del diplomático expulsado.

La realidad de las relaciones heladas

Pese al despliegue propagandístico en los medios oficiales orteguistas, la realidad diplomática entre Managua y Madrid continúa bajo mínimos.

Tras la expulsión cruzada de embajadores en enero —cuando Nicaragua expulsó al embajador español Sergio Farré Salvá y España respondió de inmediato expulsando a Gelli—, ambos Gobiernos intentaron un acercamiento discreto en abril para explorar el nombramiento recíproco de nuevos jefes de misión.

No obstante, ese intento fracasó. En junio, el Ministerio de Asuntos Exteriores de España descartó volver a designar un embajador en Managua. Desde entonces, las embajadas en ambas capitales funcionan bajo la figura de encargados de negocios y personal de segunda jefatura, sin que exista una agenda de normalización bilateral.

Un historial de tensiones

La tensión entre España y Nicaragua ha sido constante en los últimos años. En 2021, el régimen acusó a Madrid de “intromisión”, provocando la llamada a consultas de la embajadora española.

La crisis se profundizó con el despojo masivo de la nacionalidad nicaragüense a más de 450 opositores, periodistas, religiosos y defensores de derechos humanos a partir de febrero de 2023, una medida represiva a la que el Estado español respondió ofreciendo la nacionalidad por carta de naturaleza a las víctimas de apatridia.

El Congreso español también ha emitido condenas unánimes contra las violaciones de derechos humanos en Nicaragua y ha impulsado sanciones en la Unión Europea. La reaparición de Gelli en Alicante, amparado en su cargo, representa así un episodio de aprovechamiento político que busca maquillar el aislamiento diplomático de la dictadura.