
Alianza en inteligencia artificial con China no es ganga para Nicaragua: pagará cuotas anuales para integrar organismo
El régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo ordenó la incorporación de Nicaragua a una organización internacional de inteligencia artificial promovida por China. La incorporación es presentada como una oportunidad para acceder a tecnología, fortalecer capacidades y participar en las decisiones internacionales en la materia. Pero omite el costo económico que contempla el tratado: las contribuciones anuales de los países miembros para garantizar su operación.
La decisión, avalada por la Asamblea Nacional, abre un nuevo compromiso económico con una estructura dirigida desde Shanghái, sin que se transparente cuánto dinero deberá aportar el Estado nicaragüense.
La Organización Mundial para la Cooperación en Inteligencia Artificial (WAICO, por sus siglas en inglés) fue constituida el 16 de julio de 2026 en Shanghái, durante una ceremonia encabezada por el ministro de Relaciones Exteriores chino, Wang Yi. Nicaragua figuró entre los 29 países que suscribieron el acuerdo fundacional, junto con Rusia, Bielorrusia, Kazajistán, Pakistán, entre otras.
El 29 de septiembre, el Parlamento controlado los dictadores dieron luz verde al acuerdo mediante el Decreto Legislativo 8933 y publicado en La Gaceta número 179 del 1 de octubre de 2026. El texto establece las condiciones de participación de Nicaragua en la nueva entidad, incluida la financiación de su funcionamiento.
Cuotas obligatorias, pero sin monto conocido
El artículo IX del tratado dispone que los Estados miembros deberán realizar contribuciones anuales, cuyo importe será fijado por el Consejo de la organización. Para establecerlas se tomará como referencia el sistema de cuotas de la Unión Postal Universal y se considerarán factores como el nivel de desarrollo económico y la capacidad de pago de cada país.
Además de estas aportaciones, WAICO podrá recibir fondos voluntarios de gobiernos, organismos internacionales, empresas y particulares, sujetos a los mecanismos de aprobación establecidos en el acuerdo.
«La Organización obtendrá su financiación de contribuciones anuales de los Estados Miembros, así como contribuciones voluntarias de gobiernos, organizaciones internacionales, empresas, individuales y otras entidades, y otros ingresos lícitos generados por proyectos cooperativos», dice el texto.
La Asamblea Nacional no precisó qué cartera asumirá la partida presupuestaria destinada a cubrir esa obligación. Tampoco se ha informado si el organismo ya ha aprobado su presupuesto inicial o determinado las contribuciones de sus integrantes.
Extensión de la influencia tecnológica de China
La decisión se enmarca en el fortalecimiento de las relaciones políticas y económicas entre Managua y Pekín, restablecidas en diciembre de 2021 después de que Ortega rompiera relaciones diplomáticas con Taiwán.
Desde entonces, empresas chinas han obtenido contratos para ejecutar proyectos de infraestructura en Nicaragua, entre ellos la modernización del aeropuerto de Punta Huete y la construcción del puerto de Bluefields. La cooperación también se ha extendido a otros sectores económicos y tecnológicos teniendo una predominante participación en la minería y el comercio interno.
Con WAICO, Nicaragua se incorpora a una plataforma multilateral impulsada por Pekín que apunta al desarrollo de inteligencia artificial, la investigación conjunta y la elaboración de estándares técnicos.
El artículo III del acuerdo contempla mecanismos para conectar las necesidades de los Estados miembros con proveedores tecnológicos, facilitar el intercambio de conocimientos y desarrollar programas de formación especializada.
El tratado limita las actividades de la organización al ámbito civil de la inteligencia artificial.
Shanghái como centro de operaciones
China presentó WAICO como una iniciativa para ampliar el acceso a la inteligencia artificial y promover mecanismos internacionales de cooperación y gobernanza tecnológica.
Durante la firma del acuerdo, Wang Yi defendió la necesidad de establecer reglas compartidas para el desarrollo de esta tecnología. Según la Cancillería china, 29 países participaron en la constitución del organismo, aunque la Asamblea de Nicaragua mencionó posteriormente a 37 Estados vinculados a la iniciativa.
La nueva entidad tendrá personalidad jurídica internacional y una sede permanente en Shanghái. Su principal órgano de decisión será un Consejo integrado por representantes de los países miembros, encargado de aprobar los presupuestos, programas de trabajo y normas internas.
Cada Estado dispondrá de un voto. Las decisiones se adoptarán preferentemente por consenso y, cuando este no sea posible, mediante una mayoría de dos tercios de los miembros presentes y votantes.
El decreto aprobado establece que la Presidencia ejercisa por los dictadores deberá emitir el instrumento de ratificación y depositarlo ante el Gobierno chino, designado como depositario del acuerdo.
El tratado entrará en vigor internacionalmente cuando se deposite el tercer instrumento de ratificación, aceptación o aprobación. Para los países que completen ese procedimiento posteriormente, comenzará a regir desde la fecha de depósito de su respectivo instrumento.



