Monseñor Rolando Álvarez regresó a Matagalpa, pese al cerco policial

Monseñor Rolando Álvarez logró regresar este lunes a Matagalpa tras permanecer sitiado por la Policía Orteguista, confirmó monseñor Carlos Avilés. Desde el jueves, el obispo permanecía refugiado en la parroquia Santo Cristo, ubicada en Las Colinas en Managua, bajo vigilancia permanente de decenas de policías.

«Ya monseñor regresó a Matagalpa», confirmó Avilés a una consulta de DESPACHO 505. Según el prelado la salida del obispo fue posible luego que los agentes se retiraran de la zona que mantuvieron tomada desde el pasado viernes. «Aquí está todo despejado», señaló Avilés.

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Álvarez se refugió en la parroquia capitalina luego de denunciar acoso policial. Ese día anunció un ayuno y oración hasta que finalizaran las acciones represivas en su contra. En declaraciones a varios medios de comunicación, el pasado viernes, Álvarez señaló que el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo quería «una Iglesia muda, que no anuncie la esperanza del pueblo», y que a eso respondían las acciones de intimidación que sufría.

OPERATIVO POLICIAL PREVIO A LA LLEGADA DE ÁLVAREZ

No obstante, previo a la llegada de monseñor Álvarez a Matagalpa, la Policía de esa localidad rodeó las oficinas de Cáritas. “La dictadura Ortega-Murillo tiene rodeada en este momento las oficinas de Caritas Matagalpa.  Sigue la estrategia de aniquilamiento hacia la libertad religiosa. ¡Pero el pueblo de Nicaragua sabe del lado de quien está la verdad!”, denunció la activista Haydée Castillo en sus redes sociales.

https://twitter.com/HaydeeCastilloF/status/1528777504651100166?s=20&t=WmBuKmWrzyojXfZNOyhViQ

Ciudadanos matagalpinos también han reportado presencia policial en la Curia de Matagalpa y en la sede Caritas de la Diócesis de esa ciudad.  

La Conferencia Episcopal de Nicaragua (CEN), en un comunicado que hizo público ayer domingo, expresó su “solidaridad y cercanía” con monseñor Álvarez, quien según los religiosos  “siente zozobra por su seguridad personal y la posibilidad de ejercer su derecho a vivir y celebrar su fe y cumplir su misión pastoral en un ambiente de paz”.

Estamos viviendo momentos difíciles como nación y nuestro deber como Iglesia es anunciar la verdad del Evangelio, en comunión con el sucesor de San Pedro y cada obispo de nuestra provincia eclesiástica de Nicaragua, junto a cada presbítero y todo el pueblo de Dios”, indicó la máxima representación de la iglesia Católica en su primera declaración tras la intensificación de ataques de la dictadura en su contra.