Analistas: Ortega y Murillo cierran la vía negociada, mandan mensaje a EE.UU. de que «solo entienden por la fuerza»

La decisión de Estados Unidos de llamar a consultas al jefe de misión en Nicaragua, Elías Baumann, coloca a la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo en una posición incómoda y puede anticipar una mayor presión de Washington, ya que desperdiciaron una oportunidad negociada a la crisis sostienen el analista Eliseo Nuñez y el politólogo Félix Maradiaga.

Maradiaga responsabilizó a la dictadura Ortega Murillo por el deterioro de las relaciones con Estados Unidos, sobre todo porque han desperdiciado otra oportunidad para mantener abierto un canal diplomático que facilitara una salida democrática y pacífica para Nicaragua.

A su juicio, también proyecta una imagen de mayor aislamiento de la dictadura nicaragüense, que parece cada vez más distante de una posible salida negociada a la crisis política del país.

«Con esta decisión, Ortega y Murillo dejan claro que el régimen solo entiende el lenguaje de la fuerza», explicó Maradiaga.

Por su parte, Eliseo Núñez, el movimiento diplomático confirma que Nicaragua sigue siendo un asunto relevante para la política hemisférica estadounidense y constituye una señal que el régimen no debería minimizar, especialmente en un contexto de endurecimiento de la política de la Administración de Donald Trump hacia la región.

Asimismo, sostiene que el llamado a consultas es una medida de gravedad en las relaciones diplomáticas y puede representar un paso previo a una ruptura, aunque aclaró que, por ahora, no observa indicios de que Washington esté considerando llegar a ese extremo.

Mayor presión

La reacción de los Estados Unidos surge once días después de que la dictadura nicaragüense negara el beneplácito a la embajadora Natasha Franceschi, una diplomática de carrera con ocho destinos en el exterior, para asumir la embajada en Managua.

Maradiaga sostiene que su nombramiento, representaba una oportunidad para mantener abierta la comunicación entre ambos países. Sin embargo, deja al régimen en una situación de intolerable para su población, sus vecinos y Estados Unidos.

Para Núñez, la medida debe analizarse junto con otros acontecimientos recientes, entre ellos las resoluciones adoptadas en la Organización de los Estados Americanos (OEA) y el endurecimiento de la estrategia estadounidense hacia el hemisferio. A esto se suma la necesidad de la Administración Trump de mostrar resultados concretos en política exterior.

Aunque, no implica necesariamente una ruptura de relaciones diplomática, ni una confrontación inminente, pero sí aumenta el riesgo de que el régimen Ortega-Murillo quede bajo una vigilancia política más intensa por parte de una administración interesada en demostrar capacidad de acción en su entorno regional.

No obstante, Maradiaga cree que se trata de una reacción de los Estados Unidos por el cierre de los espacios democráticos en Nicaragua, sobre todo por el anuncio de Ortega de que no volvería haber elecciones en el país, una posición que, a su juicio, evidencia la falta de voluntad del régimen para encontrar una salida política a la crisis.

El exprecandidato presidencial también advirtió que el distanciamiento con Estados Unidos y otras democracias occidentales abre espacio para una mayor influencia de Rusia, China e Irán en Nicaragua que comprometen al país con otros actores internacionales mientras la población permanece atrapada en los cálculos políticos de la familia gobernante.

«Por eso esperamos de Estados Unidos una respuesta de duras proporciones. Quienes aconsejan a Ortega apostar a que Washington perderá interés en la región después de noviembre se equivocan gravemente. La presión no se diluye. Y cuando llegue la rendición de cuentas, que llegará, nadie podrá decir que la dictadura no tuvo todas las oportunidades para evitarla y las despreció todas», concluyó.