Bielorrusia, la nueva “caja chica” del régimen: busca más créditos y planea traer los primeros buses eléctricos

El régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo ha fijado en Bielorrusia su nueva fuente de financiamiento internacional. Ante el severo aislamiento diplomático y las sanciones por la instauración de la dictadura y las violaciones a los derechos humanos —que le cerraron las puertas a los créditos del Banco Mundial y del Banco Interamericano de Desarrollo (BID)—, la dictadura apuesta a la banca bielorrusa para oxigenar sus finanzas, sumar préstamos para maquinaria e intentar introducir, por primera vez en Nicaragua, una flota de autobuses eléctricos.

El presidente del Banco Central de Nicaragua (BCN), Ovidio Reyes, confirmó tras una reciente visita a ese país que el régimen gestiona una nueva cartera de créditos con el Banco de Desarrollo de Belarús.

Reyes aseguró que la entidad financiera estatal está “dispuesta” a otorgar financiamientos con tasas de interés “similares o menores” a las de organismos multilaterales como el Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE), una de las pocas ventanillas que le quedan abiertas al régimen junto con China.

Bielorrusia es un país de Europa Oriental que limita con Rusia y Ucrania, gobernado de forma autoritaria desde 1994 por Alexandr Lukashenko, uno de los principales aliados políticos y militares del presidente ruso Vladímir Putin. Esta afinidad ideológica y el rechazo compartido a las democracias occidentales han estrechado los lazos diplomáticos y financieros entre Managua y Minsk.

Según el titular del BCN, los nuevos fondos se destinarán a la adquisición de maquinaria pesada bajo contratos a varios años de plazo. Entre las propuestas analizadas destaca la importación de buses eléctricos adaptados con paneles solares para el transporte público.

“Vimos autobuses con sistemas de energía solar, lo cual es un atractivo tremendo, con paneles solares integrados y capturando su energía. Vimos esos equipos, ofrecieron adaptarlos a las condiciones de Nicaragua y los conocedores del tema están trabajando para ver qué se puede adquirir”, declaró Reyes a medios oficialistas.

Deuda acumulada supera los 118 millones de dólares

La búsqueda de nuevos financiamientos no parte de cero. Antes de esta gira oficial, Nicaragua ya acumulaba una deuda superior a los 118 millones de dólares con Bielorrusia, repartida en al menos diez contratos de crédito ejecutados desde 2023 a través del Ministerio de Hacienda y Crédito Público y el Banco de Desarrollo de Belarús.

El esquema de endeudamiento arrancó con la compra de camiones y maquinaria pesada para la construcción de carreteras, pero con el tiempo se extendió al equipamiento operativo de diversas instituciones del Estado, incluidas la Policía y el Ejército de Nicaragua.

Para julio de 2025, la suma de los créditos aprobados bajo este mecanismo superaba los 104,3 millones de dólares. A ese monto se añadieron este año otros 13,9 millones de dólares destinados a la adquisición de 49 camiones de bomberos.

Dicha operación, firmada el 6 de julio y ratificada por la Asamblea Nacional el 28 de ese mismo mes, establece un plazo de pago de cinco años —con uno de gracia— y una tasa de interés del 2,25%. Bajo las condiciones pactadas, el Banco de Desarrollo de Belarús financia el 85% de la compra, mientras que el Estado de Nicaragua debe aportar el 15% restante como anticipo.

Laureano Ortega ofrece “exclusividad” a empresas bielorrusas

La alianza financiera con Bielorrusia también incluye concesiones comerciales directas sin licitación pública. Durante la misma gira, Laureano Ortega Murillo, hijo de la pareja dictatorial y representante para asuntos de inversión y cooperación, entregó públicamente el derecho de exclusividad a las empresas de ese país para operar en suelo nicaragüense.

En una reunión con Aliaksandr Yahorau, primer vicepresidente del Banco Nacional de Bielorrusia, el hijo de los dictadores condicionó la entrega de proyectos estatales a la llegada de fondos de ese país.

“Con la condición de que exista financiación por parte de Bielorrusia, mantendremos el derecho de exclusividad para las empresas bielorrusas en la construcción y en otros tipos de actividades”, admitió Ortega Murillo.