Rosario Murillo destila odio contra obispos: los llama “terroristas», chupasangre”, “ególatras” y “vagos miserables”
La codictadora Rosario Murillo arremetió nuevamente contra los obispos y sacerdotes desterrados por la dictadura Ortega-Murillo, este mediodía, al acusarlos de terroristas errantes, chupasangre, ególatras y vagos miserables.
Durante su intervención este mediodía en el oficialista Canal 4, Murillo utilizó una retahíla de insultos contra los religiosos exiliados a quienes tildó de “mentecatos”, “vampiros” y “vagos miserables”, en una nueva cruzada de ataques contra la jerarquía eclesiástica.
“Los terroristas errantes, les llamo yo, desde el odio, la miseria, la maledicencia, los fabricantes de calumnias, los roba honra, los chapuceros de todo tiempo, los malvados, los que ya no son ni serán nicaragüenses porque les falta amor”, expresó la codictadora.
“Ególatras, industriales de desgracias”
La vocera de la dictadura también acusó a los religiosos de vivir “de los demás” y los señaló de actuar movidos por intereses económicos y resentimiento.
“Esos mentecatos que viven de los demás y de la sangre que viven succionando como vampiros, no tienen valor, ni sabiduría, ni humanidad verdadera. Son ególatras, industriales de desgracias”, afirmó Murillo.
En su diatriba, Murillo se mofó la calidad espiritual de los obispos y sacerdotes desterrados a quienes presentó como figuras derrotadas y sin legitimidad moral.
“Los que se ahogan en su propia vejez espiritual, los que no pudieron ni podrán, son los vagos miserables, los de pacotilla y pandillas, los que se creen más y son cada vez menos”, declaró.
Ataques constantes contra la Iglesia
La dictadura sandinista ha encarcelado, desnacionalizado, expulsado y prohibido el ingreso a Nicaragua a al menos 300 religiosos desde el 2018, entre ellos a los obispos Rolando Álvarez, Isidoro Mora y Carlos Enrique Herrera.
Entre los expulsados están 140 sacerdotes han sido forzados a salir del país, muchos de ellos enviados directamente hacia Roma o hacia Estados Unidos y otros países centroamericanos. Así como, a más de 90 monjas o religiosas, seminaristas y misioneros extranjeros a quienes se les revocó la residencia o se les prohibió el retorno.
La investigadora Martha Molina documentó en el 2025, al menos mil ataques contra la iglesia católica, sobretodo a los sacerdotes y la feligresía. También, la dictadura ha prohibido cualquier tipo de actividad religiosa en Nicaragua.
La dictadura acusa a líderes religiosos como los obispo Silvio Báez y Rolando Álvarez de promover un golpe de Estado contra el dictador Daniel Ortega y los tilda de arrogantes y fantas,as
“Porque en su burda y falaz grandilocuencia, y en su vulgar arrogancia, solo se buscan ellos mismos en todos los espejos y, al buscarse, ni en los espejos se encuentran, porque son fantasmas de otros tiempos y los fantasmas no se ven en los espejos”, sostuvo.
“No tienen perdón de Dios”
En la parte final de su intervención, la codictadora afirmó que los religiosos desterrados “no hablan el lenguaje de Cristo” y aseguró que “no tienen perdón de Dios”.
“Ellos no son hermanos de nadie, solo entre ellos mismos en sus afanes maléficos”, dijo Murillo, mientras insistía en vincular a opositores y religiosos con hechos de violencia ocurridos durante la crisis política de 2018.



