Riesgo de chikungunya en Nicaragua: el régimen guarda silencio y en Costa Rica se encienden las alarmas

Las autoridades sanitarias de Costa Rica activaron las alertas epidemiológicas tras confirmar varios casos positivos de chikungunya, y señalaron a Nicaragua como el principal foco de contagio identificado hasta el momento.

Cuatro de las seis personas diagnosticadas con la enfermedad en el vecino país del sur son «importados de Nicaragua», determinó el Ministerio de Salud costarricense. El caso más reciente es una mujer costarricense de 53 años que desarrolló la enfermedad que estuvo de visita en el país.

Los otros tres casos, de acuerdo con las autoridades sanitarias, también son personas que enfermaron tras pasar unos días en territorio nicaragüense. Aunque oficialmente no han emitido ninguna valoración sobre la situación epidemiológíca de Nicaragua, han reforzado acciones de vigilancia epidemiológica y llamado a tomar medidas .

El régimen oculta datos

Sin embargo, frontera adentro no se habla sobre el chikungunya. Ni las evidencias en Costa Rica de un posible foco contagioso en el país ni el llamado preventivo de la Organización Panamericana de la Salud hacen eco entre las autoridades del Ministerio de Salud del régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo.

Ni siquiera existen datos públicos actualizados sobre la presencia o comportamiento de la enfermedad. Tampoco han reaccionado ante el vínculo con Nicaragua establecido por Costa Rica en cuatro de seis casos positivos.

El doctor José Antonio Delgado, experto en salud pública, considera que la ausencia de información oficial dificulta conocer el verdadero comportamiento epidemiológico del chikungunya en Nicaragua y limita la capacidad de analizar el alcance de la enfermedad.

A su juicio, cualquier evaluación sanitaria debe partir de una limitante de fondo: las cifras oficiales “no reflejan la realidad” del país.

Para Delgado, reconocer casos autóctonos de chikungunya no tendría únicamente un valor estadístico. También implicaría modificar la respuesta sanitaria y es algo que no conviene al régimen.

Explica que epidemiológicamente no es lo mismo atender un caso importado que uno adquirido dentro del territorio nacional, porque la intervención cambia: obliga a identificar zonas de transmisión, rastrear posibles focos de contagio y reforzar medidas para contener la propagación del virus.

“Si aparece un caso local, debe determinarse dónde ocurrió, en qué municipio, qué factores de riesgo existen y qué medidas deben tomarse para bloquear la transmisión”, sostiene el especialista.

Delgado añade añade que eventual aumento de casos también pondría bajo escrutinio las estrategias de control vectorial implementadas por el Minsa. “Reconocer casos de chikungunya también significaría revisar si las acciones para disminuir la reproducción del mosquito están funcionando”, advierte.

El especialista considera además que, si Nicaragua confirmara transmisión local, deberían fortalecerse las acciones epidemiológicas de vigilancia, rastreo e intervención territorial, especialmente en un contexto en que organismos internacionales han advertido un resurgimiento regional de la enfermedad.

En consecuencia no han anunciado ni activado medidas extraordinarias de vigilancia o contención sanitaria en respuesta a las alertas emitidas a nivel regional.

Si viaja a Nicaragua tome medidas

Como medida preventiva, sanitarios costarricenses recomiendan a los ciudadanos que viajen a territorio nicaragüense u otros países donde se ha identificado la presencia del mosquito transmisor de chikungunya que tomen medidas, entre ellas el uso de repelente.

Por su parte, el Ministerio de Salud costarricense confirmó que debido a que la mayoría de los contagios registrados hasta el momento corresponden a personas que viajaron recientemente a Nicaragua, es necesario reforzar la vigilancia epidemiológica y las acciones preventivas para evitar la propagación local del virus, transmitido por el mosquito Aedes aegypti.

OPS: hay un resurgimiento del chikungunya en América

En febrero la Organización Panamericana de la Salud emitió una alerta epidémilológica para advertir del resurgimiento del chikungunya en América tras detectar brotes en diferentes países desde finales de 2025 y principios de 2026, así como la reaparición de transmisión autóctona en zonas donde el virus llevaba años sin circular.

El organismo regional explicó que, aunque este comportamiento responde a patrones habituales en territorios con presencia del mosquito Aedes aegypti, factores ambientales como las temperaturas extremas están favoreciendo la reproducción del vector y elevando el riesgo de propagación.

“El chikungunya se diseminó en las Américas en 2013 y, tras años de baja transmisión, estamos observando un resurgimiento, especialmente en la zona intertropical donde hay presencia del mosquito Aedes aegypti”, advirtió Sylvain Aldighieri, director de Prevención, Control y Eliminación de Enfermedades Transmisibles de la OPS.

En ese contexto, la OPS recomendó reforzar la vigilancia epidemiológica y de laboratorio para detectar tempranamente casos y brotes, garantizar un manejo clínico adecuado e intensificar las acciones de control vectorial.

Enfermedad con secuelas prolongadas y sin tratamiento específico

El chikungunya es una enfermedad viral transmitida principalmente por los mosquitos Aedes aegypti y, potencialmente, por el Aedes albopictus, que también transmiten dengue, Zika y otros virus transmitidos por mosquitos.

La infección provoca fiebre alta y fuertes dolores articulares, que en muchos casos pueden resultar incapacitantes.

Entre los síntomas más frecuentes también figuran dolor muscular, dolor de cabeza, cansancio, náuseas y erupciones en la piel. Las autoridades sanitarias advierten que algunas personas pueden desarrollar complicaciones más severas, especialmente menores de un año, adultos mayores, embarazadas y pacientes con enfermedades preexistentes.

Además de la fase aguda, el chikungunya puede dejar secuelas prolongadas. Aproximadamente seis de cada diez pacientes presentan molestias articulares persistentes que pueden extenderse durante semanas o incluso meses.

Hasta el momento no existe un tratamiento antiviral específico contra la enfermedad.