El jefe de Eleazar Blandón, el nicaragüense que murió en España por golpe de calor, será juzgado por homicidio
Cinco años después de que el jornalero nicaragüense Eleazar Blandón muriera tras desplomarse por un golpe de calor mientras trabajaba en campos agrícolas del sur de España, el sistema judicial español ha dado un paso clave: el jefe que lo contrató de forma irregular y lo abandonó inconsciente en la puerta de un centro de salud será juzgado por homicidio imprudente y por atentar contra los derechos de los trabajadores.
El caso ha sido formalmente remitido a juicio oral por la titular del Juzgado de Primera Instancia e Instrucción Nº 6 de Lorca, en la región de Murcia, tras concluir la etapa de instrucción. En un auto judicial fechado el 23 de julio, al que tuvo acceso el diario La Opinión de Murcia, la judicial sostiene que el jefe de Blandón incurrió en una conducta negligente que derivó en su fallecimiento.
“Pese a presenciar el estado en que se encontraba Eleazar, no suspendió los trabajos y, a la llegada al centro de salud, eludió cualquier vínculo con él”, establece el documento judicial.
Una muerte bajo el sol
Eleazar Blandón tenía 42 años, era padre de cuatro hijos y había emigrado desde Jinotega a España en 2019 en busca de mejores condiciones para su familia. El 1 de agosto de 2020, mientras trabajaba en la recolección y descarga de sandías en Lorca, bajo temperaturas que superaban los 40 grados centígrados, comenzó a sentirse mal.
Según el auto de la jueza, Blandón habría comenzado la jornada a las 7 de la mañana, comenzando a encontrarse mal en torno a las 10. Su estado le hizo interrumpir el trabajo en varias ocasiones y descansar bajo un árbol o en una furgoneta”. Hacia las dos de la tarde, su condición era crítica. “Presentaba un estado de agotamiento y de dificultad para respirar que, incluso, le hacía presentar un estado pálido y tambaleo”, continúa el documento.
Pese a estos signos evidentes de agotamiento térmico, su jefe —administrador de la pequeña empresa agrícola para la que trabajaba, sin estar dado de alta en la seguridad social ni con contrato— lo trasladó a otra parcela a seguir descargando sandías. La decisión, considerada clave en la imputación penal, desencadenó el colapso fatal del migrante nicaragüense.
Abandonado frente a un centro de salud
El jefe, junto a otros dos empleados, trasladó a Eleazar al centro de salud de Lorca-Sutullena, pero lo dejó inconsciente en la entrada sin avisar ni solicitar ayuda médica urgente. Según la jueza, el jefe declaró que lo había “encontrado” en la calle y que solo intentaba auxiliarlo. “Tras ello, abandonó el lugar junto a sus empleados”, según el auto de la jueza.
Horas más tarde, el jefe regresó al centro médico para preguntar por su estado. Allí se le notificó que Blandón había fallecido. “El equipo médico asistió inmediatamente al paciente, que presentaba una temperatura de 41 °C, y que fue trasladado en parada cardiorrespiratoria, sin haber resultado efectivas las maniobras de reanimación practicadas durante el traslado, ingresando cadáver en el hospital con temperatura de 39,5 °C”, detalla el documento.
El informe definitivo de la autopsia fue categórico: la causa inmediata de la muerte fue un golpe de calor.
“No llevó nevera porque los trabajadores prefieren agua natural”
Durante la investigación, el jefe de Eleazar Blandón declaró que aquel día no llevó nevera porque “los trabajadores prefieren el agua natural”. Agregó que solo compraba agua fresca si los empleados le avisaban que quedaba poca. La jueza considera esta actitud parte del comportamiento negligente que puso en riesgo la vida del trabajador.
El auto también subraya que, aunque había avisos sobre la ola de calor, el jefe no tomó ninguna medida para resguardar la salud de sus trabajadores. “Pese a que el jefe había sido avisado de las altas temperaturas, no se suspenden los trabajos”, enfatiza la jueza. El documento judicial sostiene que “el estado de Eleazar obedecía a la prestación de trabajos que requieren de gran esfuerzo físico durante temperaturas elevadas en horas centrales del día”.
Finalmente, la jueza concluye: “Lo anterior pone de manifiesto que era consciente de las circunstancias en que se produjo el accidente y de su actuar negligente en la asistencia al trabajador”.
Una justicia que se hace esperar
Apenas dos días después de la muerte de Eleazar, el jefe fue presentado ante los juzgados de Lorca, pero salió en libertad bajo condiciones mínimas: debía comparecer si era citado y notificar cambios de domicilio. No se le impuso prisión preventiva ni otras medidas cautelares.
Cinco años después, el caso por fin llega a juicio. La Fiscalía podrá ahora formalizar su acusación y solicitar las penas correspondientes por homicidio imprudente y violaciones a los derechos laborales. Podría enfrentarse a una condena de prisión, inhabilitación profesional y sanciones económicas, además de una posible indemnización a la familia de Blandón.
El caso de Eleazar ha sido una herida abierta entre la comunidad migrante en España. Fue uno de los primeros casos visibilizados de muerte por golpe de calor en condiciones de trabajo agrícola precario.
