Policías matan a golpes a un joven en Managua tras una persecución por no usar casco

Dos agentes de la Policía Nacional mataron a golpes a un joven motociclista de 21 años en Managua, luego de perseguirlo por no portar casco de protección ni acatar una señal de alto.

La institución admitió públicamente la responsabilidad de los oficiales, quienes fueron dados de baja deshonrosa y serán procesados por homicidio.

La víctima fue identificada como Pedro Pablo Sevilla Vega. El crimen ocurrió la noche del jueves 22 de octubre, cuando Sevilla viajaba en una motocicleta junto a Stiven Josué Guido Reyes, de 18 años.

Según la versión oficial presentada en una inusual conferencia de prensa, los jóvenes circulaban por la entrada del Estadio Nacional de Fútbol, cerca de la rotonda Universitaria Rigoberto López Pérez, cuando los agentes Humberto Jamid Cortez Jiménez y Kenner Alexander Delgado Quintanilla les ordenaron detenerse.

Al hacer caso omiso, los policías, que se movilizaban en la motocicleta patrulla placa PN-1136, iniciaron una persecución que culminó de manera fatal cerca de la Ermita de Santo Domingo, en el Distrito I de la capital.

Una vez interceptados, los uniformados agredieron físicamente a ambos jóvenes. Según los reportes preliminares, los agentes habrían utilizado sus armas de reglamento para asestar los golpes.

Familiares trasladaron a Sevilla Vega de urgencia al Hospital Manolo Morales, pero ingresó sin signos vitales. El dictamen del Instituto de Medicina Legal determinó que la causa de muerte fue un «trauma por objeto contundente», aunque la jefatura policial evitó precisar las circunstancias exactas y qué instrumento se utilizó para el ataque.

Tampoco se detalló el estado de salud del acompañante, Stiven Josué Guido Reyes, ni se aclaró si hubo participación de otras unidades en el operativo.

Un inusual reconocimiento oficial

La institución presentó a los agentes Cortez Jiménez y Delgado Quintanilla ante medios oficialistas, confirmando que fueron expulsados de sus filas y remitidos a las autoridades competentes para enfrentar cargos por homicidio.

Esta exhibición pública marca un quiebre inusual en el proceder de la Policía. Pese a las constantes denuncias de corrupción, extorsión y abuso de fuerza letal por parte de sus oficiales, la institución rara vez admite estos crímenes.