
Agricultura y manufactura caen en Nicaragua pese al crecimiento que pregona el régimen
La agricultura y la industria manufacturera, dos sectores fundamentales en la economía, registraron retrocesos en julio de 2026, pese al crecimiento acumulado de 3.9% que reporta el Banco Central de Nicaragua (BCN) entre enero y julio.
Según el Índice Mensual de Actividad Económica (IMAE), la agricultura cayó 2.9% en comparación con julio de 2025, mientras que la industria manufacturera retrocedió 4.3%. Las cifras reflejan un desempeño desigual de la economía nicaragüense, en la que el crecimiento de algunas actividades convive con las dificultades de sectores vinculados a la producción agropecuaria y la transformación industrial.
El BCN atribuyó la caída agrícola a una menor actividad en los cultivos de café, caña de azúcar y oleaginosas, así como a una reducción en la producción de hortalizas. La pesca y la acuicultura también experimentaron disminuciones debido a una menor captura de escamas y langosta, entre otros recursos.
En el caso de la industria manufacturera, el retroceso estuvo relacionado principalmente con una menor producción de tabaco, textiles y arneses automotrices. El resultado negativo fue parcialmente compensado por el aumento en la elaboración de productos cárnicos, derivados del petróleo, bebidas y productos no metálicos.
El crecimiento se concentra en otras actividades
Mientras la agricultura y la manufactura retrocedieron, el BCN reportó que la actividad económica creció 2.5% interanual en julio. El mayor avance correspondió a energía y agua, con 22.9%; seguido de hoteles y restaurantes, con 9.5%; y explotación de minas y canteras, con 8.4%.
También registraron incrementos la construcción, con 4.4%; transporte y comunicaciones, con 3.9%; y comercio e intermediación financiera, ambas actividades con 3.6%.
En el acumulado de enero a julio, el IMAE registró un crecimiento de 3.9%, mientras que su variación promedio anual fue de 4.9%.
Sin embargo, el crecimiento agregado no significa que todos los sectores estén avanzando al mismo ritmo. Los datos de julio muestran que la expansión económica convive con retrocesos en actividades productivas relevantes, aunque las cifras del IMAE, por sí solas, no permiten determinar el impacto de estas caídas sobre el empleo, los ingresos de los productores o el costo de los alimentos.
Recientemente, el BCN reportó la proyección de crecimiento macroeconómico para 2026, en la que culpó al fenómeno de El Niño como la principal causa de afectación de la agricultura y de la inflación en Nicaragua. También reportó una tasa de desempleo en un rango de 3.0 – 3.5.
«En términos de la inflación doméstica, se espera que se situé entre 3.5 – 4.5 por ciento (2.5 – 3.5% proyectado en el IPMC de julio), considerando la incidencia de las presiones de precios internacionales y ciertas afectaciones en el ciclo de producción agropecuaria ante las condiciones climáticas de El Niño. Por otro lado, se preserva la estimación de superávit en la cuenta corriente de la balanza de pagos en un rango de 7.0 – 8.0 del PIB en 2026″, indicó el BCN.



