
Báez denuncia los “caprichos desquiciados” de los tiranos: “Convierten la viña de un pueblo en finca de unos cuantos”
El obispo auxiliar de Managua, monseñor Silvio José Báez, lanzó una severa crítica contra los regímenes totalitarios dominados por la “ambición de poder” y el “afán de poseer”, al punto de convertir los recursos de todo un pueblo en la finca de unos cuantos.
Desde el exilio forzado en Miami, el obispo dedicó su mensaje este domingo a diseccionar los mecanismos que sostienen a las dictaduras. Al reflexionar sobre los “venenos mortales” del ser humano —el afán ilimitado de riquezas y la ambición desmedida de poder—, el jerarca católico advirtió que cuando estas conductas dominan la función pública, la corrupción se transforma en la norma de Estado y los países terminan bajo el yugo de tiranos irracionales.
Sin mencionar directamente por sus nombres a Daniel Ortega y Rosario Murillo, el prelado retrató el modelo represivo nicaragüense al denunciar a los tiranos que imponen sus caprichos como ley, confiscan bienes, privatizan los recursos públicos y pretenden controlar todo un país como si fuera su finca personal.
“En los poderes totalitarios, esta codicia se convierte en política de Estado y se manifiesta en múltiples formas de corrupción: la confiscación de bienes, la complicidad con el narcotráfico y el lavado de dinero, el otorgamiento arbitrario de concesiones mineras y el saqueo de los recursos naturales y de los fondos públicos en beneficio de unos pocos. ¡Convierten la viña de todo un pueblo en finca de unos cuantos!”, aseveró el religioso.
El señalamiento encaja con la radiografía del régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo en Nicaragua. En los últimos años, la pareja dictatorial ha concentrado la totalidad de las instituciones del Estado, despojado de su nacionalidad y bienes a cientos de opositores, y privatizado el patrimonio público.
A través de la entrega masiva de concesiones mineras a empresas chinas —que ya abarcan más del 10 % del territorio nacional, incluyendo reservas de biosfera y territorios indígenas—, el régimen ha convertido los recursos del país en un modelo de explotación al servicio de la cúpula gobernante, mientras instaura por ley la copresidencia absoluta y delega funciones de ministros de facto a sus hijos.
Tiranos en mundos paralelos
Monseñor Báez advirtió que la obsesión por retener el control a cualquier precio nubla la razón de quienes ejercen el mando de forma autoritaria, empujándolos a recurrir a la violencia para imponer su voluntad por encima de la dignidad humana y los derechos fundamentales.
“Sabemos bien lo que ocurre en la sociedad cuando el deseo enfermizo de poder domina a las personas: surgen los tiranos, que no aceptan ningún límite a su poder ni dudan en convertir en ley sus oscuros y desquiciados caprichos; viven en mundos paralelos, ajenos a la realidad; se vuelven cínicos, irracionales y violentos, y se instalan en el poder mediante regímenes que se sostienen con el miedo y la represión”, enfatizó.
En el caso de Nicaragua, el régimen ha impuesto la vigilancia, censura y terror contra todo aquel que se le oponga o critique. Las reformas constitucionales aprobadas por la Asamblea han abolido formalmente la separación de poderes para blindar el poder dinástico del matrimonio Ortega-Murillo.
“No tienen futuro los que se erigen en pequeños dioses”
Finalmente, monseñor Silvio Báez envió un mensaje a quienes viven sometidos por el aparato represivo, recordando que ningún proyecto basado en el miedo y la usurpación de los derechos ajenos es eterno.
“No olvidemos nunca que no somos dueños de nadie ni poseemos la verdad completa (…). No tienen futuro los ambiciosos que se erigen en pequeños dioses, ni los violentos que apagan la voz de los profetas, ni los que quieren hacer del mundo una finca exclusiva para sí mismos”, concluyó el obispo.



