Sergio Ramírez, el escritor desterrado que apunta a la silla de Vargas Llosa en la RAE

La vida del escritor nicaragüense naturalizado español Sergio Ramírez parece escrita por el mejor de los novelistas: una trama circular donde el poder, las letras y el destierro se entrelazan de forma dramática.

Tras ser el arquitecto de una revolución, la sandinista en Nicaragua, y luego su víctima más célebre, el Premio Cervantes 2017 enfrenta hoy el capítulo más simbólico de su biografía. Despojado de su patria por decreto, pero ciudadano universal por su palabra, Ramírez se encamina a ocupar el trono vacío de Mario Vargas Llosa en la Real Academia Española (RAE).

El novelista, cuentista, ensayista, periodista, político y abogado que no puede regresar a su país, está a punto de heredar la custodia del idioma, demostrando que mientras un régimen -en este caso el mismo que una vez ayudó a fundar- puede arrebatar la nacionalidad, jamás podrá exiliar a un escritor de su propia lengua.

Tras el silencio final de Vargas Llosa, el escritor nicaragüense se dispone a habitar la silla L de la Academia, en lo que no solo sería un relevo de nombres entre dos titanes latinoamericanos de las letras, sino la confirmación de que, frente a los muros del autoritarismo, la literatura es el único país cuyas fronteras permanecen siempre abiertas, dijo a EFE la poeta y novelista desnacionalizada nicaragüense Gioconda Belli.

«Sergio se ha ganado el aprecio de los académicos y en un gesto muy profundo de amistad y respeto han propuesto nombrarlo para continuar la tradición iniciada con Vargas Llosa de incluir un intelectual latinoamericano en una institución que vela por una lengua que hablan 600 millones de personas, la mayoría de ellas latinoamericanas», comentó Belli.

La poeta y escritora dio como un hecho la inclusión de su compatriota como miembro de número de la RAE, y, como otra nicaragüense exiliada que es, destacó el apoyo y solidaridad de la RAE hacia la Academia Nicaragüense de la Lengua y hacia «los académicos que estamos en España», que calificó de «invaluable».

Ramírez es el único candidato a ocupar esa silla vacante de la RAE. El pleno de académicos lo proclamó como tal el pasado 7 de mayo y mañana jueves será la votación, por lo que no debería tener ningún contratiempo a pesar de cierta polémica que generó el rechazo de la Iniciativa Ciudadana Víctimas del Sandinismo, que no lo considera moral por el papel que desempeñó el literato en Nicaragua entre 1979 y 1990.

Figura de la narrativa iberoamericana contemporánea

Considerado una de las figuras más destacadas de la narrativa iberoamericana contemporánea, obtuvo la nacionalidad española tras haber recibido el Premio Cervantes en 2017 -el primer centroamericano en ganarlo- como reconocimiento a su trayectoria literaria y por sus lazos históricos y culturales con la comunidad hispanohablante.

Con 83 años de vida y 63 de carrera literaria, el ganador de los premios Alfaguara en 1998 e Iberoamericano de Letras José Donoso en 2011 vive su segundo exilio: el primero fue en 1978 cuando huía de la dictadura de Anastasio Somoza Debayle, que fue derrocada un año después por la revolución sandinista, de la que formó parte.

En esa ocasión el escritor estuvo exiliado en Costa Rica desde donde formó parte del denominado ‘Grupo de los Doce’, integrado por prestigiosos académicos, empresarios y religiosos que se oponían al dictador Somoza Debayle.

Ahora vive exiliado en Madrid desde 2021 tras ser acusado de «incitar al odio y la violencia» por el régimen que preside Daniel Ortega, el exguerrillero sandinista de 80 años que se encuentra en el poder en Nicaragua desde 2007 luego de haber coordinado una Junta de Gobierno de 1979 a 1985 y presidir por primera vez el país de 1985 a 1990.

Ramírez formó parte de la Junta de Gobierno junto a Ortega y fue vicepresidente durante el primer régimen sandinista (1979-1990) que encabezó el actual mandatario.

Como él mismo ha dicho a EFE, su vida ha estado marcada por la dictadura de los Somoza, la revolución sandinista, sus más de 50 libros y en esta última etapa perseguido por «otra dictadura», la de Ortega y su esposa, la ahora copresidenta Rosario Murillo.

Sus 83 años los ha vivido «de manera intensa» tanto en el campo estudiantil, político y literario, aunque, según confiesa, han sido las letras su vocación y devoción de toda la vida.

Entre sus múltiples obras se encuentra ‘Margarita, está linda la mar’, una novela sobre la dinastía de los Somoza, que le valió el Premio Alfaguara de Novela en 1998, y ‘Tongolele no sabía bailar’, prohibida en Nicaragua porque relata las protestas de abril de 2018 que fueron aplastadas a la fuerza por Ortega.

Ahora, mientras la política nicaragüense intenta borrar su nombre de los registros civiles, su inminente ingreso en la RAE marca una trayectoria donde la ficción y la historia se entrelazan sin tregua, como si de una novela se tratara.