Cinco ministras en siete años: el retrato de la inestabilidad en el Ministerio de Salud
La codictadora Rosario Murillo anunció el nombramiento de Meyling Lizeth Brenes Calderón como nueva ministra de Salud, la quinta titular del Ministerio de Salud (Minsa) en los últimos siete años. El cambio llega tras la “renuncia” de la odontóloga Ofelia María Villalobos Bravo, quien había sido nombrada en mayo de este mismo año. Villalobos solo permaneció cinco meses en el cargo, un reflejo más de la inestabilidad política y administrativa que afecta al Minsa desde 2018.
Desde 2018, el Ministerio de Salud ha tenido cinco ministras distintas, lo que refleja la presión política y la falta de continuidad que caracterizan la gestión de esta institución. La primera de esta etapa fue Sonia Castro, quien dirigió el Minsa desde marzo de 2010 hasta julio de 2019. Su salida se produjo luego de ser sancionada por Estados Unidos, tras comprobarse que ordenó negar atención médica a los manifestantes heridos durante la represión de abril de 2018. Pese a su destitución, el régimen la mantuvo como “ministra asesora”, cargo desde el cual continuó apareciendo públicamente durante la pandemia.
En julio de 2019, Carolina Dávila Murillo asumió la titularidad del Minsa, reemplazando a Castro. Dávila, militante sandinista y esposa del viceministro Enrique Beteta, apenas duró unos meses en el cargo: fue removida en abril de 2020, en plena emergencia sanitaria por la pandemia dé coronavirus, y también fue nombrada “asesora presidencial”. Su lugar lo ocupó Martha Verónica Reyes Álvarez, quien permaneció al frente de la institución durante más de cuatro años, entre abril de 2020 y octubre de 2024. Su “renuncia”, según el régimen, fue inesperada y dejó al ministerio sin una figura visible durante varios meses.
LEA TAMBIÉN: Avión ruso sancionado por EE.UU. y vinculado al transporte de armas y mercenarios aterriza en Managua
La odontóloga Ofelia María Villalobos Bravo fue designada el 15 de mayo de 2025 para llenar ese vacío. Su nombramiento fue promovido por figuras del Frente Sandinista vinculadas a Gustavo Porras, presidente de la Asamblea Nacional, pero su gestión fue breve: cinco meses después, en octubre, fue removida del cargo. En su lugar, Murillo anunció a Meyling Lizeth Brenes Calderón, la actual titular, quien se convierte en la quinta ministra de Salud desde 2018. Durante el período en que el ministerio estuvo acéfalo, el viceministro Carlos Sáenz asumió la representación legal y encabezó actos oficiales, aunque el régimen nunca lo ratificó como ministro.
¿Quién es Meyling Lizeth Brenes Calderón?
La nueva ministra, Brenes Calderón se graduó en Medicina y Cirugía en la UNAN-Managua en 2013. Desde su llegada al Minsa ha ocupado diversos cargos administrativos, incluyendo la dirección y subdirección del Sistema Local de Atención Integral en Salud (SILAIS-Managua) y la dirección del Hospital Manolo Morales.
También figura como diputada suplente del oficialista Wilfredo Navarro, aunque su hoja de vida no aparece en el sitio web de la Asamblea Nacional.
LEA TAMBIÉN: Dictadura nombra a la diputada Suplente de Wilfredo Navarro como ministra de Salud
Hasta el momento, el régimen no ha ofrecido detalles sobre su experiencia profesional ni sobre los motivos de la salida de Villalobos Bravo, cuya “renuncia” fue anunciada tras el arresto del exsecretario político del FSLN en León, Evertz Antonio Delgadillo, quien la habría recomendado para el cargo a Gustavo Porras, considerado una de las figuras con mayor influencia en el Minsa.
Un ministerio marcado por el control político
La inestabilidad del Ministerio de Salud se intensificó a partir de 2018, año en que el régimen de Ortega y Murillo usó la institución para fines políticos durante la represión y la pandemia. Desde entonces, las decisiones sobre salud pública se concentran en la Vicepresidencia y en el Consejo de Comunicación y Ciudadanía que dirige Murillo, mientras las ministras han sido relegadas a un rol meramente administrativo o simbólico.
Desde el regreso de Daniel Ortega al poder en 2007, siete funcionarios —seis mujeres y un hombre— han pasado por el despacho del Minsa, una cifra que refleja la falta de estabilidad, meritocracia y transparencia en la gestión de la salud pública bajo el régimen.



