Monseñor Báez: “El silencio no es opción cuando se atropella la dignidad humana”

El obispo auxiliar de Managua, monseñor Silvio José Báez, exhortó a los fieles a no permanecer callados ante la injusticia y a mantener la esperanza activa a través de la oración y la fe.

Durante la misa dominical de este 19 de octubre de 2025, en la iglesia de Santa Ágatha, en Miami, Báez reflexionó sobre el Evangelio del día (Lc 18, 1-8), en el que Jesús narra la parábola de la viuda perseverante y el juez injusto.

“En el evangelio de este domingo Jesús cuenta una parábola para enseñar a sus discípulos la necesidad de orar siempre y sin desfallecer”, recordó Báez. Explicó que la historia presenta “a un juez que no temía a Dios ni respetaba a los hombres”, un personaje “perverso, sin escrúpulos, que no creía en Dios, no respetaba la ley, ni le importaba la gente”. Frente a él, dijo, aparece “una viuda, una mujer sola y seguramente pobre como todas las viudas de la época, cuyos derechos eran pisoteados con facilidad al ser personas solas e indefensas que no tenían a nadie que volviera por ellas”.

El obispo nicaragüense utilizó la figura de la viuda como símbolo de resistencia y fe activa. “La viuda del evangelio nos enseña que la perseverancia en la lucha por la justicia, aunque difícil y larga, finalmente logra resultados”, afirmó, destacando que esta enseñanza evangélica tiene una vigencia profunda en los contextos donde los derechos humanos son vulnerados y los poderosos actúan con impunidad.

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“El silencio favorece a los opresores”

Báez también denunció las actitudes de indiferencia social y el silencio cómplice frente a los abusos. “El silencio no es la mejor opción cuando es atropellada la dignidad de las personas. En sociedades injustas, el silencio favorece a los opresores”, expresó con firmeza. Sus palabras resonaron entre los fieles nicaragüenses exiliados en Estados Unidos, quienes han convertido la iglesia de Santa Ágatha en un espacio de encuentro y resistencia espiritual.

El obispo recordó que la parábola no solo interpela a los creyentes, sino también a los pueblos que sufren opresión. “La parábola es un llamado a la confianza. Los pobres, los últimos, los pisoteados, los pueblos oprimidos, no están solos. Dios conoce sus dolores y escucha sus gritos. Dios conoce muy bien las injusticias que se cometen contra los débiles y actuará con misericordia para defenderlos”, expresó.

Monseñor Báez, conocido por sus mensajes proféticos a favor de la libertad y la justicia en Nicaragua, insistió en que la fe debe mantenerse viva incluso en los momentos más oscuros. “Jesús quiere que en la larga noche de la historia mantengamos viva nuestra fe. Luchando y protestando, pero también orando y confiando en Dios. Jesús nos invita a orar sin desfallecer, sin cansarnos nunca”, subrayó.

Al concluir su homilía, el obispo recordó que ningún sufrimiento humano pasa desapercibido para Dios. “Ningún grito que brota del dolor humano queda sin ser escuchado por Dios”, dijo, llamando a la comunidad a mantener la esperanza y la oración como actos de resistencia frente a la injusticia. Su mensaje, cargado de fe y compromiso social, volvió a reafirmar su papel como una de las voces morales más firmes del exilio nicaragüense.