Manipulado | China no ha expresado respaldo a la reforma de la dictadura como afirman medios oficialistas

Los medios de propaganda de Daniel Ortega y Rosario Murillo atribuyeron este viernes a China un supuesto respaldo a la reforma constitucional con la que la dictadura amplía a siete años el período presidencial y cierra todavía más la competencia electoral en Nicaragua. 

La declaración que utilizan para sostener esa versión, sin embargo, no contiene ningún apoyo abierto de Pekín a los cambios aprobados esta semana.

La reforma fue aprobada el martes en primera legislatura por la Asamblea Nacional, bajo control absoluto del Frente Sandinista. Entre otras disposiciones, amplía a siete años los períodos de los principales cargos públicos y permite apartar de cualquier candidatura a quienes el régimen considere “golpistas” o “traidores a la patria”. 

Los cambios forman parte del nuevo diseño constitucional impulsado por Ortega y Murillo para prolongar su permanencia en el poder y eliminar los espacios legales para una competencia política real.

La versión difundida por los medios oficialistas surgió de una rueda de prensa celebrada este 4 de septiembre en Pekín. Pero el Gobierno chino no convocó la comparecencia para hablar de Nicaragua ni anunció una posición sobre la reforma. 

El asunto apareció porque un periodista del diario japonés Asahi Shimbun preguntó al portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores, Guo Jiakun, qué posición tenía China frente a los cambios.

La pregunta fue directa y mencionó expresamente las dos medidas de mayor alcance político: las restricciones contra opositores y la extensión del mandato presidencial.

El periodista Asahi Shimbun preguntó: “Los legisladores nicaragüenses aprobaron el martes una reforma constitucional que restringe la participación de políticos de la oposición en las elecciones. La enmienda también extendió el mandato presidencial. ¿Cuál es la postura de China al respecto? A medida que China fortalece sus relaciones con Nicaragua, ¿cómo evalúa China el estado actual y las perspectivas futuras de las relaciones bilaterales?”

La respuesta de Guo Jiakun tampoco deja constancia de un respaldo a la reforma:

Guo Jiakun: “China mantiene su compromiso con el principio de no injerencia en los asuntos internos de otros países y aboga por el respeto al derecho de todos los países a seguir una senda de desarrollo acorde a sus condiciones nacionales. China cultivará lazos de amistad con Nicaragua y otros países sobre la base del respeto mutuo y la cooperación mutuamente beneficiosa”.

China evitó pronunciarse sobre la reforma

La comparación entre la pregunta y la respuesta permite establecer qué dijo Pekín y, sobre todo, qué no dijo.

Guo fue interrogado expresamente sobre una reforma que restringe la participación de opositores y prolonga el mandato presidencial. No respaldó ninguna de esas medidas.

Tampoco calificó la reforma como legítima, necesaria o favorable para Nicaragua.

El portavoz respondió apelando al principio de “no injerencia en los asuntos internos de otros países”. 

Es decir, frente a una pregunta que le pedía valorar decisiones de política interna nicaragüense, Pekín evitó hacerlo.

En la segunda parte de su respuesta, referida al futuro de las relaciones entre ambos países, Guo sí fue explícito: China pretende continuar cultivando sus vínculos con Nicaragua sobre la base del “respeto mutuo” y de una cooperación “mutuamente beneficiosa”.

Ese es el contenido de la declaración oficial. Convertirlo en un respaldo de China a la reforma constitucional atribuye al portavoz una posición que no expresó.

Los medios controlados por el régimen presentaron la declaración bajo una interpretación distinta. En sus publicaciones, la posición de no injerencia de China fue utilizada para afirmar que Pekín respalda las decisiones de Nicaragua y, en algunos casos, para transmitir la idea de un apoyo a las reformas constitucionales.

La diferencia no es menor. Una cosa es que China se niegue a valorar decisiones internas de otro Gobierno y otra que manifieste respaldo a esas decisiones.

Una relación que se convirtió también en negocio

En menos de cinco años, Pekín pasó de tener una presencia económica limitada en Nicaragua a convertirse en un socio al que el régimen ha abierto espacio mediante acuerdos comerciales, concesiones, proyectos de infraestructura y contratos.

El Tratado de Libre Comercio entre ambos países entró en vigor en enero de 2024 y abrió nuevas condiciones para el intercambio. Nicaragua ha buscado colocar en el mercado chino productos como carne bovina, café, azúcar, camarones y otros bienes, mientras empresas de capital chino han ampliado su presencia en distintos sectores de la economía nicaragüense.

La relación también se ha extendido a grandes proyectos anunciados por el régimen y a una creciente participación de compañías chinas en infraestructura, telecomunicaciones y otras áreas estratégicas.

Por eso, cuando Guo fue interrogado no solo por la reforma constitucional, sino también por las perspectivas de la relación bilateral, su respuesta hizo una distinción clara: no entró a valorar las decisiones políticas internas de Ortega y Murillo y sí reafirmó el interés de China en mantener una cooperación que considera “mutuamente beneficiosa”.

El respaldo que no aparece

Gato Encerrado revisó la declaración oficial del Ministerio de Relaciones Exteriores de China y califica como MANIPULADA la afirmación de que Pekín expresó respaldo a la reforma constitucional de Ortega y Murillo.

China no manifestó apoyo a la ampliación del período presidencial, a la exclusión de opositores ni al resto de cambios aprobados por la Asamblea Nacional. Ante una pregunta específica sobre esas medidas, su portavoz se acogió a la política de no injerencia en asuntos internos.

Lo que Pekín sí dejó claro fue su intención de preservar y profundizar sus relaciones con Nicaragua bajo una fórmula que Guo definió como de “respeto mutuo” y “cooperación mutuamente beneficiosa”.

VEREDICTO: MANIPULADO.