La fe derrota a la dictadura en Nicaragua: católicos burlan la represión y llenan los templos

En Nicaragua, los católicos defienden a la Iglesia desde su fe. Esta Semana Santa no han dejado de acudir a los templos para cumplir sus promesas, pese al asedio y las amenazas. Es otra derrota de la dictadura, valoran analistas

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  • abril 06, 2023
  • 02:59 AM

La dictadura de Daniel Ortega no ha podido vaciar los templos de la Iglesia Católica. Se llenan, pese a que los asedia de día y de noche, prohíbe que saquen sus imágenes, persigue a promesantes y amenaza a sacerdotes con llevarlos presos o echarlos del país.

Este miércoles, militarizó Nindirí, un pequeño municipio ubicado 26 kilómetros al sur de Managua con apenas 53, 435 habitantes. La Policía del régimen vio como amenaza que varios jóvenes promesantes vestidos con túnica y con cruces hechas de madera recorrieran las calles del poblado el lunes. Aunque pagaban promesa, ese día “los correteó” y anunció que estaban terminantemente prohibidas las representaciones bíblicas en el país, una tradición que existe desde antes del nacimiento de los dictadores.

“En la Nicaragua de los Ortega-Murillo, la Semana Santa se convirtió en una jornada subversiva y las tradicionales procesiones en movimientos desestabilizadoras que hay que reprimir”, escribió en su cuenta de Twitter la expresidenta de Costa Rica, Laura Chinchilla, como una reacción al video difundido en redes sociales donde se ve al grupo de “nazarenos y cirineos” corriendo para salvaguardarse de lo represores.

“Esto no tiene nombre ya”, dice doña Agustina, una católica que en sus 68 años, no recuerda haber visto cosa parecida. “Esto asusta. Son cosas del maligno ya, que se está revelando”, agrega. Recuerda que sus padres la llevaron a los 12 años a la iglesia Santa Ana y desde entonces, ella no ha dejado de profesar su fe católica. “Y lo voy a seguir haciendo, aunque sea encerrada en mi posada (casa)”, sentenció.

“Ellos no van a poder con esta iglesia”, dice refiriéndose a Ortega y Murillo que desde su casa en el residencial El Carmen, en Managua, han orientado reprimir a quienes desafíen la orden de encierro a los santos. En Nindirí, la gente amaneció este miércoles, tan molesta como doña Agustina. “Solo eran jóvenes haciendo lo que hacen cada año, ¿A qué le tienen miedo?¿A la cruz de madera?”, reclamó.

LA PEOR SEMANA SANTA: MÁS DE TRES MIL SANTOS “PRESOS”

El país entero vive la peor Semana Santa de la que se tenga memoria. La dictadura prohibió los viacrucis, condenando “a los nazarenos” a permanecer encerrados. A quedarse sobre sus piañas, ataviados con sus vestidos nuevos de estos días santos, perfumados con olor a corozo y rosa. Ha sido tal el problema, que los promesantes han tenido que pedir permiso a los sacerdotes para modificar el pago de las promesas.

La investigadora Martha Molina, que desde el 2018 registra los ataques que el régimen ha perpetrado contra la iglesia Católica, asegura a DESPACHO 505 que al finalizar el periodo de Cuaresma, la dictadura ha prohibido al menos 3,176 procesiones en todo el país.

“Si existen 397 parroquias y cada una de ellas efectuaría en este período al menos ocho procesiones para el tiempo cuaresmal, a eso asciende las prohibiciones de estas expresiones de religiosidad”, señala la investigadora.

Molina explica que según datos de la Conferencia Episcopal de Nicaragua (CEN), en el país existen 397 parroquias sin incluir las capillas. Anota que cada uno de los 397 templos, realiza al menos una procesión diaria en Semana Santa, sumándole la procesión que se efectúa el domingo previo al inicio de la Semana Mayor, serían ocho procesiones por parroquia.

“Esas procesiones –dice Molina-- son tradiciones de siglos y algo que emerge, espontáneo, de las entrañas de la fe popular. “Es el deseo de acompañar a Cristo en las distintas estaciones de su dolorosa pasión. Son importantes para el colectivo católico que son la mayoría en el país”, señala.

“CON LA FE FIRME”, DICEN CATÓLICOS

En Popoyuapa, don Albino, un artesano de la madera originario de Masatepe no pudo cumplir con caminar descalzo un tramo de la procesión de Jesús del Rescate, porque el régimen prohibió la salida de la imagen a finales de este mes, en la víspera de la Semana Mayor. La mamá de don Albino, cumplía este año 31 viajes en su carreta al Santuario Nacional, ubicado en Rivas, al sur del país.

“Estos antes era una fiesta, hoy se siente diferente…creo que está mal, porque política es política y las cosas de Dios padre son solo de él, ahí uno no debe meterse”, critica don Albino. Contó a DESPACHO 505 que Jesús del Rescate lo libró hace un año de una muerte segura, cuando se dio vuelta en un tractor de la finca donde trabaja.

Relató este masatepino que su mamá heredó la fe en Jesús del Rescate de su papá y ella se la ha inculcado desde niño. “Bueno el santo ha sido bueno con ella porque la mantiene sana y a mi me dio otra oportunidad. El padrecito me dijo que como no había procesión podía caminar descalzo en el templo, pero no es lo mismo”, dijo con un claro tono de frustración. “Lo voy a hacer, promesa es promesa y uno no le puede quedar mal al santo”, expresó resignado.

Para el experto en temas religiosos, el periodista Israel González Espinoza, lo que ha hecho la dictadura con la persecución a la iglesia Católica es “como pegarse un tiro a los pies”. “La gente no va a dejar de ser católica, ni la gente va a dejar de tener fe en sus santos. Hoy, y gracias a esa represión obstinada, mucha gente que antes no iba a los templos va, unos por solidaridad con el clero y otros como una forma de resistencia contra la dictadura”, asegura.

Imagen tomada en la afueras del atrio de la Iglesia San Francisco de Asís en la ciudad de León. Foto: CORTESÍA

El lunes último, Joaquín viajó desde el Norte hasta el Occidente del país para vestirse de blanco y pagar una promesa que su madre, fallecida a mediados del año pasado, le hizo a San Benito de Palermo hace años. Cada Lunes Santo, los devotos y promesantes leoneses del santo franciscano llegan al Santuario Diocesano San Francisco de Asís en la ciudad de León para pagar por sus milagros.

La mamá de Joaquín nació y vivió en León hasta que un Matagalpino la convenció de hacer una familia con él. Vivía en el Norte, pero solía viajar a su ciudad natal para la Semana Mayor. Tras la muerte de su primer hijo a casusa de sarampión, hace 26 años, la señora prometió que su segundo hijo, Joaquín, asistiría a honrar al llamado “Frayle negro” antes de cumplir los 30 años. A cambio, el santo debía cuidarlo de enfermedades como la que le quitó la vida a su hermano.

“Ella ya no pudo venir este año, pero aquí le estoy cumpliendo a ella y al santo”, dice Joaquín. Con su escoba de castilla en mano, dice que él no entiende que mal le hace una procesión del santo, al régimen que gobierna por la fuerza a Nicaragua.

“Creo que mi mamá se sentiría triste con esto, ya pasó cuando el Covid-19, que no hubo procesión, pero ahora es por política. No es bueno, porque es la fe de la gente y aquí viene tanto sandinista como no sandinista. No está bien”, reflexionó, mientras alistaba su escoba para cumplir con la tradición de barrer el templo al santo.

La dictadura prohibió las procesiones para dañar a la iglesia Católica, pero los templos se siguen llenando. Foto: Cortesía

El Lunes Santo de cada año, los devotos y promesantes de San Benito de Palermo, se visten de blanco, cargan candelas de cera negra y cada quien con su escoba de castilla, barren el piso del templo como una representación de que el creyente barre los pecados y faltas cometidas contra la fe. El acto ocurre previo a la procesión en la que la imagen debe recorrer las calles de la ciudad, solo que este año, fue prohibida.
Héctor Fuente es un leonés que no se pierde un año la celebración de San Benito. “Le estoy agradecido porque me ayudó en un problema de salud”, dijo.

Para Irma Zapata, más que una tradición es un asunto de fe. “Uno ha recibido favores y uno debe ser siempre agradecido. Si usted cree, si tiene fe, va a ver el milagro”, dice, pero dice no tener un solo comentario sobre la prohibición de las procesiones. “Lo importante es la fe”, insiste como restándole importancia a las acciones represivas de los Ortega-Murillo.

DICTADURA EN SU LABERINTO

Pero no todo parece claro para los católicos que sufren la persecución de su iglesia. No entienden a qué estrategia obedece que el régimen oprima a la iglesia Católica prohibiendo las procesiones que sus mismos fanáticos recrean en algunos departamentos del país.

En Granada, por ejemplo, el régimen prohibió el viacrucis acuático de la iglesia Católica, una tradición de más de 40 años en las isletas del Gran Lago Cocibolca, que fue iniciada por el padre Omar Cordero de la parroquia Guadalupe de esa localidad. Desde su creación, el viacrucis acuático estuvo a cargo de los fieles de la parroquia San Judas Tadeo de la comunidad del Astillero El Diamante, hasta este año que fue prohibido.

Los botes que seguían la imagen de Jesús de Nazareno, tenían la tradición de partir los días santos del Astillero El Diamante con decenas de fieles a bordo de embarcaciones que rezaban con fervor y devoción cada una de las 14 estaciones mientras recorrían las isletas. El trayecto era amenizado con filarmónicos que entonaban música sacra durante más de dos horas que tardaban en pasar por más de 60 islotes.

Ahora el Instituto Nicaragüense de Turismo del régimen (Intur) promueve su propio viacrucis acuático. Con “todos los ingredientes” pero sin lancheros tradicionalistas, ni el sacerdote que debe oficiar. “Es una actividad más carnavalesca que de fe”, critica una católica granadina.

Pero Granada no es el único caso. Aunque en León, por ejemplo, prohibieron la procesión de San Benito de Palermo, el Intur llegó al atrio de la parroquia a repartir chicha y refresco de cacao, que es una tradición propia de los promesantes. Mientras que en Chinandega la Alcaldía está llamando a artesanos a que hagan alfombras pasionarias como las que se hacen en León en honor a la procesión del Santo Entierro.

“Todo eso son malas jugadas, pésimas estrategias, siguen sin entender cómo funciona la dinámica religiosa de Nicaragua”, dice Espinoza González al respecto. “No entienden que entre más persigan a la iglesia más la fortalece: la gente sigue yendo a sus templos, viendo al sacerdote como alguien importante en su comunidad y le da mucho valor a la promesa y a la tradición”, explica el periodista especializado en temas religiosos.

“Son expresiones -le agrega Molina– que han sido parte de nuestra historia, de nuestro ADN cultural, de nuestros amores y devociones. Algo que es permitido en todos los países cristianos del mundo y que nadie había osado prohibir en el continente”, recordó la investigadora por su lado.

“DAÑOS COLATERALES”

En medio de esta guerra que el régimen desató contra la iglesia Católica y que ha empeorado en estos días santos, hay sectores que la pasan mal y del que no muchos hablan. Uno de ellos son los músicos.

Ernesto, por ejemplo, integra una banda de chicheros en Chinandega. Por las prohibiciones del régimen, dejó de percibir ingresos por los toques en las procesiones en su comunidad. “Desde antes de la Semana Santa iniciamos en las distintas parroquias con los viacrucis, eso no hubo este año. Y están las otras procesiones, nada tampoco”, se quejó.

Otro grupo afectado son los vendedores ambulantes. Carmen acostumbraba a vender alimentos durante el recorrido de los viacrucis también. “Me hacía mis realitos con la venta de tajadas, agua, gaseosas entre otros productos. Esto nos afecta a todos”, se lamentó también.

En Granada, los afectados han sido también los lancheros del viacrucis acuático. Uno de ellos contó a DESPACHO 505 que cobraban hasta 100 dólares las dos horas de alquiler de las lanchas. “Como se hacía el lunes, el miércoles y viernes santo, son 300 dólares en la semana, era un buen alivio que ahora se pierde”, señaló.

En León, otra comerciante tradicional dijo durante la celebración de San Benito de Palermo que se percibía un ambiente diferente a años anteriores y que eso se replicaba en sus ventas, que esta vez fueron muy bajas. “Si hay menos gente, menos alegría, hay menos ventas”, dijo.

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