Báez: “No podemos ser espectadores mientras las dictaduras destruyen la democracia y atentan contra la libertad del pueblo”

El obispo auxiliar de Managua, monseñor Silvio José Báez, llamó este domingo a romper la pasividad frente a las dictaduras para evitar ser “cómplices” de los abusos de poder.

“Los pueblos necesitan centinelas que denuncien el mal cuando este se enquista en el poder. Callar ante la injusticia para evitar conflictos o mirar hacia otro lado para no comprometernos nos vuelve cómplices, igual que el centinela que ve venir el peligro y no da la alarma”, dijo en su homilía desde el exilio en Miami. 

Las palabras del obispo Báez se producen días después de que la Asamblea Nacional —bajo control absoluto del régimen— aprobara en primera legislatura una reforma parcial a la Constitución Política de Nicaragua. Esta modificación extiende el mandato presidencial a siete años y veta formalmente de eventuales procesos electorales a cualquier opositor calificado por el régimen como “traidor a la patria”.

Denunciar las arbitrariedades no atenta contra la paz

En su mensaje, el religioso desvirtuó el discurso recurrente de la vocera y dictadora Rosario Murillo, quien en sus alocuciones diarias suele catalogar la permanencia del régimen en el poder como “garante de la paz” y tilda de “atentados contra la paz” a las críticas de sus opositores.

“No podemos ser espectadores pasivos mientras las dictaduras imponen estructuras políticas abusivas que no solo destruyen la democracia, sino que también atentan contra la libertad del pueblo y su derecho a ser sujeto de su propia historia. Y denunciar estas arbitrariedades no es un discurso de odio ni un atentado contra la paz”, recalcó Báez.

El pronunciamiento del prelado desterrado cobra especial relevancia de cara a la reunión de cancilleres convocada en la Organización de los Estados Americanos (OEA), donde se evaluarán nuevas medidas de presión internacional contra la dictadura nicaragüense a raíz del reciente zarpazo constitucional.

El valor del diálogo y la corrección

Al reflexionar sobre las dinámicas sociales y los conflictos dentro de las comunidades, monseñor Báez instó a buscar el diálogo y la justicia antes que la condena o la pasividad personal.

“Hay quienes se afanan por ganar prestigio, poder o dinero; el cristiano se afana por ganar hermanos. Un hermano recuperado es un tesoro que ninguna otra ganancia iguala. Corregir para ganar al hermano exige delicadeza: hablar sin humillar, dialogar y escuchar, buscar su bien y no su condena, intentar convencerlo antes que vencerlo. Quien nos ama de verdad sabe corregirnos; quien no nos ama solo sabe herirnos o adularnos”, explicó.

El obispo concluyó señalando que, aunque afrontar las arbitrariedades y buscar la verdad pueda resultar complejo, es el único camino para no someterse ante la opresión.

“Sí, es difícil. Lo más fácil es callar, guardar resentimiento o murmurar. Pero Jesús nos propone un camino más eficaz: antes del resentimiento, la condena o el chisme, hay que ejercer la libertad interior a través de la caridad de una corrección hecha con respeto”, concluyó.