Reyes advierte que el incremento del precio de los combustibles podría frenar crecimiento económico
El presidente del Banco Central de Nicaragua (BCN), Ovidio Reyes, proyectó hoy que la economía retomará la senda de crecimiento este 2021 al alcanzar una tasa que se ubicaría entre 2.5% y 3.5%, dejando a un lado tres años de recesión económica producto de la crisis sociopolítica y la pandemia de coronavirus.
Entre el optimismo gubernamental, Reyes admitió que el aumento en el precio de los combustibles podría incidir en la recuperación económica. “El alza de los precios del combustible podría ocasionar un efecto ingreso negativo importante, constituyéndose en un riesgo que podría ralentizar la recuperación económica”,
Desde hace cinco meses se reporta un alza de los derivados del petróleo. En ese sentido proyecta una tasa de inflación en un rango de entre 3.5% a 4.5%, lo que reflejarían un incremento respecto a 2020, debido principalmente al crecimiento en los precios internacionales de los combustibles y el aumento de precios de las principales economías, “los que se están ajustando por la mayor demanda y por el aumento de costos originado por la reasignación de la producción y el comercio que sucedió después de la pandemia”.
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Las estimaciones de Reyes la dio durante la presentación del informe Estado de la Economía y Perspectivas a Marzo 2021 en el que esbozó que esperan resultados positivos en las principales variables macroeconómicas, considerando la trayectoria de recuperación que ha observado la institución al cierre de 2020 y una reactivación de la economía mundial.
“Persiste la incertidumbre y riesgos de que un rebrote del Covid-19, y sus variantes, vuelva a motivar la adopción de nuevos confinamientos que frenen la recuperación, o al menos la limiten. Así, se proyecta que la economía nicaragüense, después de tres años de tasas negativas de crecimiento, retorne a la senda de crecimiento positivo con una tasa de crecimiento de entre 2.5 y 3.5 por ciento”, dijo el presidente de la institución financiera nacional.
El optimismo de Reyes contrasta con la incertidumbre expresada por economistas independientes que alertan que el crecimiento está condicionado por el clima sociopolítico de este año electoral. La Fundación Nicaragüense para el Desarrollo Económico y Social (Funides) dijo a inicios de diciembre que la economía mostraba señales de recuperación, y avizoraba un positivo 1%.
El incremento leve del PIB parte de la suposición de que no habría un deterioro adicional en el ambiente sociopolítico, la ausencia de rebrote de significativos de coronavirus y que no se implementarán políticas públicas adicionales con impacto macroeconómico, como una reforma a la Seguridad Social o Tributaria.
Reyes expresó que ese desempeño positivo se vería reflejado en una recuperación en el mercado laboral. “Así mismo, el proceso de reactivación económica se vería impulsado por el importante incremento en el Programa de Inversión Pública, producto de la reconstrucción de infraestructura dañada por los huracanes Eta e Iota, lo que no obstante incidirá en el aumento del déficit del sector público no financiero”, mencionó.
Por otra parte, el presidente del Banco Central informó que el PIB de 2020 registró una contracción de 2% ciento (-3.7% en 2019), con un comportamiento heterogéneo y desigual entre sectores. Así, durante el primer trimestre de 2020, se mantuvo la trayectoria de estabilización y recuperación que se venía observando desde mediados de 2019, mostrando un crecimiento positivo.
Sin embargo, precisó que a partir del segundo trimestre, el impacto del Covid-19 revirtió la tendencia, principalmente en las actividades relacionadas con el sector de servicios y turismo.
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“Adicionalmente, Nicaragua se vio afectada negativamente por los efectos de los huracanes Eta e Iota”, expuso Reyes. Ante el paso de los fenómenos naturales, el Gobierno implementó una serie de acciones coordinadas a fin de preservar la estabilidad macroeconómica y financiera del país y atender las necesidades inmediatas de la crisis sanitaria y de los eventos climáticos.
“Por el lado de la política fiscal, se destinaron recursos para atender el mayor gasto en salud y en atención a los desastres naturales. Se mantuvieron programas sociales y de inversión pública, a la vez que se salvaguardó la estabilidad laboral de los empleos públicos”, indicó.
Desde el Banco Central se adoptó medidas para apoyar la recuperación de la economía, favoreciendo la liquidez y el flujo de crédito mediante la reducción de tasas de interés, la flexibilización condicionada de la política de encaje legal y la reducción de la tasa de deslizamiento cambiario del córdoba con respecto al dólar del 3% al 2%.



