Dictadura “maniobra” con nueva ley de Zonas Económicas Especiales ante la amenaza de suspensión del CAFTA
El régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo muestra señales de preocupación ante la posible suspensión del Tratado de Libre Comercio entre Estados Unidos, Centroamérica y la República Dominicana (CAFTA-DR). En respuesta, ordenó a los diputados de la Asamblea Nacional aprobar la Ley de Creación de Zonas Económicas Especiales de la Franja y la Ruta (ZEE), con lo que según analistas, cede parte de la soberanía económica del país a China.
El pasado 20 de octubre, la Oficina del Representante de Comercio de Estados Unidos (UTSR, por sus siglas en inglés) propuso suspender total o parcialmente a Nicaragua del CAFTA-DR y la imposición de aranceles de hasta el 100% sobre sus exportaciones, luego que una investigación basada en la Sección 301 de la Ley de Comercio de EE. UU. revelara que el régimen Ortega-Murillo “abusa” de los derechos laborales, humanos y las libertades fundamentales de los nicaragüenses, además de desmantelar el Estado de derecho, catalogados como actos “irrazonables” que constituyen una “carga o restringen el comercio estadounidense”.
Hasta el momento, los codictadores Daniel Ortega y Rosario Murillo no se han referido públicamente al respecto, pero una de sus primeras acciones es la nueva ley de “Zonas Económicas Especiales” en la que convierte a Nicaragua en un paraíso fiscal para China. Los inversionistas que se acojan a este régimen especial tendrán beneficios fiscales absolutos como la exoneración del Impuesto sobre la Renta, IVA, derechos aduaneros, impuestos municipales y tasas por importaciones o servicios.
El economista y analista político Enrique Sáenz sostiene que esta nueva ley es una “maniobra” del régimen que tiene “varias caras” provocada por la amenaza de afectaciones que podría traer la suspensión del CAFTA. Uno de estos frentes es enviar un mensaje a sus seguidores, de que China “es un aliado estratégico y que se encuentran a salvo ante cualquiera de las acciones que Estados Unidos pueda ejecutar sobre el CAFTA”. Según Sáez, el hecho de que “salieran a la carrera” para aprobar esta ley, “denota su desesperación” y el “carácter vendepatria” de los dictadores.
“Ya lo habían hecho con la concesión canalera a Wang Jing, lo están haciendo con las concesiones mineras. No debe sorprender que ahora estén renunciando a toda forma de soberanía, esta vez sobre todo el territorio nacional”, expone el economista.
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Sáenz no es el único que opina que Ortega y Murillo están entregando la soberanía de Nicaragua a los chinos, el también economista y exdiplomático José Dávila Membreño tiene un análisis similar de esta situación, sostiene que los dictadores llevan al país a formar parte de una “colonia de China y del partido comunista chino”.
“El régimen da una señal de que va a tomar el camino equivocado, en vez de rectificar todas las cláusulas del CAFTA que ha violado, para evitar una suspensión de este, se ha definido por el peor de los caminos… sigue actuando de manera irresponsable frente al futuro del país”, agrega Dávila Membreño.
Comercio con China no es viable
Con la nueva Ley de “Zonas Especiales”, los Ortega-Murillo están “viendo si con China logra sustituir el CAFTA”, pero “no va a pasar”, afirma el economista Juan Sebastián Chamorro. El principal inconveniente de un posible giro de las exportaciones nicaragüenses es la geografía. Nicaragua ha enfocado durante décadas sus productos hacia el mercado norteamericano por la cercanía territorial, por lo que, según Chamorro “es muy difícil la sustitución de Estados Unidos por el mercado chino”.
Sáenz tampoco ve factible el giro comercial de Nicaragua hacia China, y ejemplifica con el Tratado de Libre Comercio (TLC) entre ambas naciones, que entró en vigor el 1 de enero de 2024, y que con cerca de los dos años de estar activo “no ha resultado fácil crear nuevas corrientes comerciales”.
Para el analista, el oro es uno de los pocos productos que podría destacarse para el comercio con China por ser “apetecido a nivel global”, pero el factor distancia sigue siendo clave y resultaría mejor colocarlo en el mercado canadiense que ha venido elevando su participación como comprador del precioso metal extraído en tierras nicaragüenses.
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“Si observamos las exportaciones hacia Estados Unidos, el queso y los frijoles, que benefician sobre todo a pequeños productores, no es factible orientarlos a China por una sencilla razón: los chinos no comen gallopinto. Y en cuanto a otros productos tradicionales como carne y café, la competencia sería muy dura dada la cantidad de productos existentes con mayor competitividad que Nicaragua”, explica Sáenz.
Y es que la diferencia entre las divisas generadas por los productos enviados de Nicaragua hacia Estados Unidos y las que se dirigen a China es abismal. Hasta junio de este año, las exportaciones totales sumaron 4,441.1 millones de dólares, de los cuales el 36.7 por ciento de los ingresos provino del país noretamericano y apenas el 2.3 por ciento de la nación asiática, según el informe de Comercio Exterior del II Trimestre 2025, publicado por el Banco Central.
El mismo banco emisor reconoce a Estados Unidos como el “destino principal” de los productos nicaragüenses. Y si se trata solo de las exportaciones de zonas francas, el país norteamericano absorbió el 77.2% del total de 1,737.6 millones de dólares en los primeros seis meses de 2025.
Llevan a Nicaragua a la “debacle económica”
“Está equivocado el régimen Ortega-Murillo si cree que va a sustituir el comercio con los Estados Unidos con el de China, esa posibilidad está muy lejos”, señala José Dávila. El analista explica que sería un proceso de años si llegara a dar y que mientras eso ocurra, los dictadores llevarían a Nicaragua a una “debacle económica”.
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Juan Sebastián Chamorro dice que la nueva ley plantea dos escenarios, por un lado, el grupo de empresarios que no esté sujeto a estas “zonas especiales” “seguirán sufriendo violaciones” a sus derechos como inversionistas, reparos fiscales, dudas de valor por parte de la Dirección General de Aduanas (DGA), auditorías, excesivos cobros y chantajes tributarios.
En el otro extremo, los empresarios chinos “van a estar muy contentos y felices de la vida no viéndoles ni siquiera la cara a la DGI (Dirección General de Ingresos) y la DGA o ninguna entidad tributaria, pero sí podrán ver a empresas públicas que le podrán regalar prácticamente la energía eléctrica o le prestarán los equipos de construcción o todo tipo de equipos que pueda tener el Estado”, explica Chamorro.
A Enrique Sáenz le parece “previsible” que la dictadura apueste por atraer inversiones tipo zonas francas, pero establecer todo eso llevaría tiempo. “Lo que está claro es la desesperación de la mafia, su disposición vendepatria y su vocación de rapiña, deben estar frotándose las manos pues si hay negocios, formar parte del negocio, como socios de segunda o coimeando”, concluye Sáenz.



