El costo de las sanciones de EE. UU. al régimen Ortega-Murillo lo terminarán pagando los nicaragüenses
Si el Gobierno de Estados Unidos suspende a Nicaragua del Tratado de Libre Comercio entre Centroamérica, República Dominicana (CAFTA-DR), o impone aranceles del 100 % a los productos de exportación nacionales, se desataría un efecto dominó que golpearía con más fuerza a la clase trabajadora.
El impacto directo recaerá sobre los consumidores, productores y trabajadores de las zonas francas y del sector agropecuario, advierten analistas que observan con preocupación el panorama, ante un régimen que -no dudan- preferirá sacrificar la economía antes que ceder en su deriva autoritaria.
Cualquiera de las dos medidas que decida adoptar el Gobierno de Estados Unidos, ya sea la suspensión del CAFTA-DR o la aplicación del 100% de aranceles, será un "golpe muy duro para Nicaragua", señala el economista y analista político José Dávila, quien no duda en apuntar al régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo como el único responsable de una catástrofe económica.
Dávila explica que la advertencia emitida por con base en un informe de la Oficina del Representante Comercial de los EE.UU. (USTR) tiene una "intención política muy directa" y apuesta a que el régimen frene aspectos que justifican esas medidas. "El tema clave es que cambie la dirección del país y prometa mejorar, pero sabemos que eso es muy difícil por lo cerrado que está el régimen", lamenta el economista.
Agrega que las sanciones económicas que Estados Unidos ha puesto sobre la mesa tras determinar que el régimen mantiene políticas "irrazonables" de derechos humanos y laborales que obstaculizan el comercio estadounidense, generarían un efecto en doble vía. En el caso de los consumidores estadounidenses verían incrementados los precios de los productos nicaragüenses y tendrían que debatirse entre asumir el alto costo o simplemente dejar de comprarlo y buscar otras alternativas.
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El resultado sería la caída en las exportaciones de Nicaragua ante la falta de demanda en Estados Unidos.
En tanto "si los aranceles suben al 100% eso significa que el producto exportado duplica su precio, afecta a los consumidores del país importador, y como consecuencia se va a exportar menos, y la producción de esos rubros baja, con efecto en el empleo, la mano de obra que aportan los nicaragüenses", prevé el economista.
Sin embargo, sostiene que el golpe más fuerte lo sentirán los productores y trabajadores, principalmente de sectores como el agropecuario y la industria manufacturera (zonas francas).
Más de 229 mil empleos amenazados
Según datos del Banco Central de Nicaragua (BCN), hasta agosto de este 2025, tan solo los sectores agropecuario, silvicultura, caza y pesca, y la industria manufacturera emplean a 229,313 personas, cuyas plazas de trabajo ahora se ven amenazados ante la posible aplicación de estas medidas por parte de Estados Unidos, que son derivadas de las violaciones a los derechos humanos y el desmantelamiento del Estado de derecho por parte del régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo.
"Esos anuncios con respecto a Nicaragua traerían duras consecuencias a la economía, y afectarían la mano de obra nacional que contratan los productores", añade Dávila.
El CAFTA oxigenó la economía
El economista y exreo político desnacionalizado Juan Sebastián Chamorro destacó el impulso que el CAFTA-DR ha dado a la economía nicaragüense desde su entrada en vigor. Los resultados, asegura, "son verdaderamente asombrosos", al señalar que el tratado permitió incrementar las exportaciones y diversificar la economía hacia nuevas industrias, especialmente las vinculadas a las zonas francas y al sector agroindustrial.
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Chamorro menciona un empuje significativo a la agroindustria, industrias tecnológicas, zonas francas "con poco de mayor valor agregado", industria alimenticia y también conexas como la turística "que creció considerablemente al aumentar estas relaciones comerciales".
"Todos estos beneficios, empleos, valores agregados y nuevos productos ahora están en riesgo por las políticas de abuso del ambiente de negocio, pero también abuso a los derechos humanos, políticos, civiles, económicos y de nacionalidad que han sido resaltados por el informe del representante comercial recientemente y que los han puesto como elemento para ahora analizar la posibilidad de suspender este importante tratado. Y el responsable, como ya lo sabemos, solamente pueden ser dos personas: Daniel Ortega y Rosario Murillo", señala Chamorro.
Una sanción por parte de Estados Unidos obligaría al régimen a buscar otros mercados, el problema es que sería un proceso lento, y si se decanta por sus aliados chinos el escenario se complica porque la nación asiática es uno de los mayores productores a nivel mundial en distintos rubros, inlcuido el agropecuario y la manufactura.
"Pueden pensar en salidas o mercados alternativos para exportar, eso sería un proceso muy lento colocar esa producción en países aliados del régimen, que más lo son por razones políticas e ideológicas, y no por el poder de compra de los Estados Unidos", explica José Dávila Membreño.
Reitera que la decisión está en la cancha de El Carmen: "mandar la economía de Nicaragua hacia una profunda crisis o buscar cómo salvar esos ingresos o divisas por los productos que se exporta a Estados Unidos".



