Ortega y Murillo impondrán más de un Comisionado General en Sistema Penitenciario, Migración y Bomberos
La Asamblea Nacional aprobó este jueves una reforma a la Ley 1183, Ley que establece la Jerarquía de Grados en las Direcciones Generales del Ministerio del Interior, que regula los grados jerárquicos dentro del Sistema Penitenciario Nacional, la Dirección General de Migración y Extranjería y la Dirección General de Bomberos. La reforma permite que existan varios Comisionados Generales en cada dirección, pero mantiene un solo jefe máximo con rango de viceministro, encargado de ejercer la jefatura de todo el escalafón de la dependencia.
El Artículo 2 reformado establece textualmente: “Los grados de Comisionados Generales serán otorgados por la Presidencia de la República y es el máximo grado existente. El comisionado o comisionada general con el nombramiento de viceministro o viceministra será quien ejerza la jefatura de todo el escalafón de las direcciones generales”.
Hasta antes de la reforma, cada dirección tenía un solo Comisionado General como máximo grado jerárquico. El régimen justificó la medida señalando que la reforma “abre nuevas oportunidades de superación para los compañeros y compañeras que trabajan sirviendo con disciplina, abnegación, lealtad y compromiso a las familias nicaragüenses y ciudadanos de otras nacionalidades, y así garantizar la seguridad ciudadana”.
Rosario Murillo podrá imponer sus fichas
Analistas señalan que, en la práctica, la medida permite incrementar los grados de alto rango en instituciones estratégicas sin romper la cadena de mando formal. La Presidencia podrá decidir cómo se reparten funciones, generando estructuras internas donde los Comisionados Generales adicionales pueden tener influencia y poder operativo.
La aprobación coincide con ascensos recientes al grado de Comisionado General en estas direcciones, incluyendo a Julio Guillermo Orozco (Sistema Penitenciario), Ramón Landero Pichardo (Bomberos) y Juan Emilio Rivas Benítez (Migración), consolidando un escalafón ampliado bajo control político directo de Ortega y Murillo.
Con esta reforma, el Ministerio del Interior amplía la cantidad de funcionarios con el máximo rango de Comisionado General, manteniendo un jefe máximo por dirección, pero creando la posibilidad de repartición de funciones y responsabilidades entre los demás comisionados, lo que refuerza la flexibilidad política y control de la pareja dictatorial sobre las instituciones clave de seguridad interna.



