La dictadura eliminó la Presidencia “renovable” de la reforma que les blinda en el poder

La dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo eliminó a última hora la figura de reelección “renovable” de la reforma constitucional aprobada este 1 de septiembre; con la que pretendían mantenerse en el cargo sin necesidad de someterse a un proceso electoral.

En el texto de la enmienda aprobado en la primera de las dos legislaturas no fue incluido, sin embargo, el término que había encendido las alarmas sobre el mecanismo ideado por Ortega y Murillo para perpetuarse en la Presidencia sin siquiera tener que recurrir a las urnas para aparentar respaldo popular. La palabra “renovable”, incluida en la propuesta original presentada por el sancionado presidente del Parlamento Gustavo Porras para definir los nuevos períodos de siete años, encajaba con el anuncio que el propio Ortega había hecho apenas días antes: que en Nicaragua “no volverá a haber elecciones”.

La reforma, aprobada a mano alzada por unanimidad durante una sesión especial celebrada en la ciudad de León, sí asegura en su artículo 47 que no podrán ser candidatos a cargos de elección popular ni ejercer cargos públicos «los traidores a la patria»,

El proyecto presentado originalmente por el régimen planteaba que los cargos de elección popular tendrían un período de siete años renovable. Esa redacción abría de manera explícita la puerta a la continuidad indefinida mediante sucesivos períodos presidenciales.

Sin embargo Ley de Reforma Parcial a la Constitución Política de Nicaragua publicada este miércoles 2 de septiembre en La Gaceta, Diario Oficial, conserva el resto de puntos con la que la dictadura había anunciado cuando inició el «proceso de consulta».

La versión publicada establece que los cargos de elección popular tendrán una duración de siete años, al igual que aquellos cuya elección o ratificación corresponde a la Asamblea Nacional. También extiende a siete años los períodos del comandante en jefe del Ejército y de los jefes de las fuerzas policiales. 

La eliminación de la figura “renovable” no significa, sin embargo, un retroceso de la dictadura en su estrategia de permanencia en el poder, ya que Ortega y Murillo ampliaron su periodo hasta el 2028. 

CSE el nuevo órgano represor de la dictadura

La nueva Constitución establece además restricciones para quienes pretendan ser candidatos o ejercer cargos públicos y amplía las facultades del Consejo Supremo Electoral para intervenir sobre partidos políticos y candidaturas. 

Además, convierten al Consejo Supremo Electoral (CSE) en el brazo represor contra la disidencia nicaragüense, al usar cualquier instrumento «legal» para bloquear la participación de la disidencia, entre ellos, la aplicación de las leyes de Agentes Extranjeros, Traición de la patria, terrorismo, o que hayan participado en cualquier tipo de manifestación contra la dictadura, bajo el argumento de golpe de Estado.

Esta es la segunda reforma que la dictadura realiza en menos de un año, ya que en el 2025 convirtió a Rosario Murillo en copresidenta y extendió de cinco a seis años el período presidencial.

La segunda votación está prevista para el 18 de enero de 2027, por lo que el texto todavía puede ser modificado antes de su aprobación definitiva.