La élite orteguista a los pies de los mormones: tour por el palacete, elogios y aparecen los primeros “donativos”

Frente a la monumental fachada de piedra clara, bajo la inscripción “Santidad al Señor. La Casa del Señor”, una comitiva que reunía a algunas de las figuras de mayor rango del régimen posó para celebrar la apertura del nuevo templo de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, en Managua. Un despliegue poco habitual para una visita religiosa.

Allí estaban Laureano y Daniel Edmundo Ortega Murillo, hijos de la pareja gobernante; los cancilleres Valdrack Jaentschke y Denis Moncada; diputados y representantes del Ejército, el Ministerio del Interior y otras instituciones. La fotografía tenía la solemnidad y el elenco de una recepción de Estado. P

ero no había ningún mandatario extranjero de visita. La élite orteguista había acudido a conocer el nuevo templo mormón en Managua, una construcción monumental que se impone sobre la carretera a Masaya con aires de palacete. El grupo recorrió las instalaciones del complejo, levantado en el kilómetro 9,3, guiado por el élder Taylor Godoy, quien les agradeció por haber atendido la invitación de la Iglesia.

Aquella visita fue el primer gesto visible de una cercanía que el régimen se ha encargado de exhibir en los días siguientes. Rosario Murillo no ha escatimado elogios a la congregación en sus mensajes diarios.

¿Qué hay detrás de tanta reverencia hacia los mormones? ¿Qué busca la dictadura de esta denominación religiosa?

Una parte de la respuesta ya ha comenzado a conocerse la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días se proyecta como un gran benefactor del régimen. La propia Murillo anunció una donación de equipos para la detección del cáncer de mama al Hospital Escuela Carlos Roberto Huembes, propiedad de la Policía.

La entrega incluyó un mamógrafo digital 3D, equipos de ultrasonido, sistemas de respaldo eléctrico y mobiliario. Rosario Murillo se encargó de dar relieve político al donativo.

No es un gesto aislado. Murillo también reveló que los mormones realizan desde hace años aportes a hospitales, centros de salud y centros educativos del país. Una relación de cooperación que hasta ahora había permanecido lejos de los reflectores y que emerge precisamente cuando esa iglesia culmina su proyecto religioso más ambicioso en Nicaragua.

El régimen también aprovechó la ocasión para convertir la nueva sede mormona en escaparate de su discurso sobre la libertad religiosa en Nicaragua. Valdrack Jaentschke fue explícito: “Agradecemos porque demuestra que somos un país abierto, receptivo y donde se puede expresar la fe, con libertad, con amplitud, sin restricciones”.

El sancionado canciller incluso afirmó que libertad alcanza a “todas las expresiones de las iglesias en Nicaragua”, a pesar de la abierta campaña de persecución que ha desplegado el régimen Ortega- Murillo contra la Iglesia católica.

Desde abril de 2018, la Iglesia católica ha sufrido más de 1.010 ataques, 302 religiosos han sido expulsados, al menos 36 propiedades han sido despojadas y 16.564 procesiones han sido prohibidas, según el estudio Nicaragua: Una Iglesia perseguida, de la investigadora Martha Patricia Molina.

La ofensiva religiosa del régimen tampoco se ha limitado al catolicismo. Organizaciones y congregaciones evangélicas han perdido su personalidad jurídica y sus bienes en la ola de cancelaciones ejecutada durante los últimos años. El caso de Puerta de la Montaña es uno de los casos emblemáticos: a pesar de que la organización evangélica estadounidense mantuvo durante años una relación cercana con el régimen, este canceló su personalidad jurídica, confiscó sus bienes y llevó a varios de sus miembros a la cárcel.

Una vieja relación

La cercanía que el régimen exhibe ahora no nació con el palacete de la carretera a Masaya. Los vínculos entre los mormones y el Estado nicaragüense tienen décadas y han sobrevivido incluso a momentos de abierta hostilidad.

La congregación comenzó a echar raíces en el país en la década de 1950, pero en 1977, durante los últimos años de la dictadura somocista, sus misioneros estadounidenses fueron evacuados y varios de sus centros de reunión terminaron confiscados. La relación cambió una década después, cuando los sandinistas tomaron el poder: las propiedades fueron devueltas y se abrió una etapa de cooperación con las autoridades, según relata la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días en su historia oficial.

Ese vínculo ha tenido desde entonces una importante vertiente asistencial. La Iglesia ha financiado o entregado ayuda para distintos proyectos en Nicaragua.

La dimensión económica de esa cooperación permanece, sin embargo, en la opacidad. Ni la Iglesia ni el régimen han divulgado un balance que permita conocer cuánto han representado esos aportes, qué instituciones públicas los han recibido o cuál es el valor acumulado de las donaciones.

El templo que sobrevivió al cierre religioso

Un antecedente que demuestra el vínculo con el régimen es el del proyecto del templo de Managua, el cual fue anunciado en abril de 2018. Diecisiete días después estallaron las protestas que Ortega y Murillo convirtieron en un derramamiento de sangre que detonó una persecución sin precedentes que alcanzó y golpeó con especial dureza a las organizaciones religiosas.

El proyecto mormón, en cambio, siguió adelante.

La primera piedra fue colocada el 26 de noviembre de 2022, cuando la ofensiva contra la Iglesia católica había escalado en un proceso de cancelaciones de organizaciones religiosas. Cuatro años después, el resultado se levanta en el kilómetro 9,3 de la carretera a Masaya: un complejo asentado sobre unas 3,6 hectáreas, cuyo edificio principal ocupa aproximadamente 2.323 metros cuadrados.

No es una capilla más. Se trata del primer templo de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días en Nicaragua y, dentro de la doctrina mormona, estos edificios están reservados para sus ceremonias más sagradas. Después de su consagración, prevista para el 18 de octubre, el acceso quedará restringido a miembros que cumplan los requisitos establecidos por la Iglesia. Las actuales jornadas de puertas abiertas son promovidas casi como una actividad recreativa para contemplar los lujos del interior del edificio.

La obra representa también la consolidación de una comunidad que ha crecido durante más de siete décadas. La Iglesia asegura contar hoy con cerca de 104.000 miembros y más de un centenar de congregaciones en Nicaragua.

Una Iglesia con miles de millones bajo administración

Detrás de esa expansión existe además una capacidad económica excepcional. La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días administra un importante patrimonio compuesto, entre otros activos, por inversiones financieras. Una parte de esas reservas es gestionada en Estados Unidos por Ensign Peak Advisers, una entidad sin fines de lucro creada para administrar inversiones de la Iglesia.

El tamaño de esa cartera quedó expuesto públicamente en 2023, cuando la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos (SEC) sancionó tanto a Ensign Peak como a la Iglesia por incumplimientos relacionados con la divulgación de sus inversiones.

Según la resolución de la SEC, Ensign Peak dejó de presentar entre 1997 y 2019 los formularios que habrían permitido conocer públicamente el tamaño de la cartera de acciones de la Iglesia. En su lugar, fueron creadas 13 sociedades de responsabilidad limitada que presentaban las declaraciones a su nombre. El regulador estadounidense determinó que esas estructuras fueron utilizadas para evitar que se revelara que Ensign Peak mantenía el control sobre las inversiones. La SEC estableció además que este mecanismo fue desarrollado “con el conocimiento y aprobación de la Iglesia”.

La cifra permite dimensionar el músculo financiero de la organización: en 2018, la cartera a la que se refiere el expediente había alcanzado aproximadamente 32.000 millones de dólares, según la SEC. El organismo señaló que la Iglesia estaba preocupada por las consecuencias que podía tener la divulgación pública del tamaño de esas inversiones.

El procedimiento terminó con sanciones por cinco millones de dólares: Ensign Peak aceptó pagar cuatro millones y la Iglesia otro millón. La SEC identificó a Ensign Peak como la entidad responsable de invertir y administrar las reservas de la Iglesia y señaló que su consejo de administración está integrado por miembros de la estructura directiva de la propia congregación.

Los 32.000 millones de dólares no equivalen al patrimonio total de la Iglesia. La cifra corresponde específicamente a la cartera de valores objeto de las obligaciones de información examinadas por la SEC. Por eso no existe base en ese expediente para presentar esa cantidad como la “fortuna total” de los mormones.

Ese poder financiero permite dimensionar a la organización que ahora aparece como donante de instituciones nicaragüenses. Sin embargo, ni la Iglesia ni el régimen han informado cuánto representan en conjunto los aportes realizados en Nicaragua durante los años de cooperación que ambas partes reconocen.

Por ahora, el alcance de la relación con el régimen sigue sin estar clara. La Iglesia no ha detallado el valor de sus aportes a instituciones estatales y el régimen tampoco ha informado sobre ellos más allá de los donativos que ha comenzado a hacer públicos.