Rosario Murillo llama «basura», «menudencias», «farsantes», «mercachifles» y «nimios» a opositores
La codiciadora Rosario Murillo volvió este martes a descalificar a los opositores al régimen de Daniel Ortega y los acusó de ser personas “llenas de odio” y “mezquindad”, durante su alocución este mediodía en los medios oficialistas.
Murillo utilizó una larga lista de calificativos para referirse a quienes, según ella, intentan desacreditar la historia del sandinismo.
Los llamó «apátridas», «nimios», «insignificantes» y «nulos de toda nulidad». También afirmó que son «farsantes y mercachifles».
«Son la menudencia de los nada y los nadie», expresó Murillo.
La codiciadora reaccionó molesta por las declaraciones que brindó la exguerrillera Dora María Téllez a DESPACHO 505, después que la Comandante 2, afirmara que Murillo intenta apropiarte de las gestas histórica del Frente Sandinista, entre ella la toma del Palacio Nacional.
Murillo reivindicó que la operación de la toma del Palacio fue una gesta de Edén Pastora y en honor a Carlos Fonseca Amador y Rigoberto López Pérez, entre otros referentes de la historia del sandinismo.
“La basura a donde pertenece”
Murillo continuó sus ataques con una serie de expresiones despectivas contra quienes considera adversarios del régimen. «La basura en su lugar, allá donde no nos toca, la basura, la suciedad lejos, allí donde se esconden, temblando de miedo», dijo.
«Por algo son apátridas, porque esa cultura no es nuestra cultura nicaragüense… Cualquiera de esos absurdos, de esa basura, jamás borrará el gran espíritu de los nicaragüenses, que hemos sido capaces de los más valientes, intrépidos y valerosos actos de amor a Nicaragua. La basura en su lugar, allá donde no nos toca, la basura, la suciedad lejos, allí donde se esconden, temblando de miedo», reiteró.
La codiciadora aseguró que ninguna de esas expresiones podrá borrar, según ella, el «gran espíritu» del pueblo nicaragüense ni la historia de las luchas que reivindica el sandinismo.
En su intervención mencionó a Benjamín Zeledón, Augusto C. Sandino, Rigoberto López Pérez y Carlos Fonseca Amador, además de Pancasán y el FSLN, como parte de las «epopeyas verdaderas» de Nicaragua.
Murillo contrapuso esas figuras con sus adversarios, a quienes describió como una «absurda pequeñez» frente a la «grandeza de un pueblo».
Sus ataques forman parte de los descalificativos que usa el régimen Ortega-Murillo contra sus adversarios a quienes acusa de carecer de patriotismo y de actuar contra Nicaragua.



