En su cumpleaños 75, Murillo se declara la elegida por Dios para dirigir Nicaragua
Rosario Murillo cumplió este 22 de junio 75 años. Es el segundo cumpleaños que celebra con el mismo rango de poder que su esposo Daniel Ortega. Un mandato divino, afirmó en su intervención de este mediodía.
Murillo, sancionada por Estados Unidos bajo acusaciones de corrupción y de desempeñar un papel central en la represión de las protestas de abril de 2018, así como de utilizar recursos del Estado de Nicaragua para consolidar su control político, aprovechó la ocasión para reivindicar su permanencia en el poder. Aseguró que cumple una misión guiada por los «mandatos y designios de Dios».
Durante la intervención Murillo repitió de manera insistente que su función política está guiada por la fe. «Quiero agradecer a Dios por tanto y porque es ante su única autoridad (…) que nos inclinamos, reverentes, clamando más salud, más serenidad, más sabiduría, para continuar caminando, cumpliendo sus mandatos y sus designios», declaró.
La codictadora sostuvo que las experiencias acumuladas a lo largo de su vida le han permitido fortalecer su compromiso de servicio y aseguró que continuará trabajando para el pueblo nicaragüense. «Tratando de cumplir la misión de servir a todos, amando a todos», expresó obviando que llegó al poder por la vía autoritaria.
El ascenso de Murillo al mismo nivel de poder que Ortega quedó sellado con la reforma constitucional que él ordenó en 2024. La modificación eliminó los últimos contrapesos institucionales, instauró la figura de la copresidencia y garantizó que, ante la ausencia de uno de los dos, el otro permanezca en el poder sin necesidad de nuevas elecciones. Analistas y opositores interpretaron la reforma como un mecanismo para asegurar la sucesión política dentro de la familia Ortega Murillo. El paso, además, fue una promesa cumplida de Ortega de que la llevaría al poder, algo que difícilmente conseguiría por medio del voto, incluso dentro de las filas del sandinismo.
No obstante, Murillo agradeció este lunes el supuesto respaldo de sus simpatizantes y describió al pueblo nicaragüense como una fuente permanente de inspiración para quienes ejercen el poder, obviando que el poder que ostenta no le fue dado por el apoyo del soberano.
A lo largo de su mensaje, ella insistió en que la fe, el amor y la paz constituyen la fuerza que impulsa el trabajo diario del régimen y aseguró que continuará esforzándose por alcanzar «derechos y vida digna» para la población. «Ante Él nos postramos, reverentes, obedientes y dispuestos a seguir trabajando en todo tiempo, para alcanzar derechos y vida digna para nuestros pueblos», manifestó.



