Dora María Téllez: el crimen de Brooklyn Rivera evidencia el riesgo para más de 40 presos de los «tiranos Murillo y Ortega»

La muerte del líder indígena miskito Brooklyn Rivera llama a poner el foco en el peligro que enfrentan al menos 40 presos políticos que el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo mantiene en Nicaragua, señaló este lunes la excomandante guerrillera Dora María Téllez, quien aseguró que las condiciones que llevaron al deterioro y fallecimiento del histórico líder miskito persisten para quienes continúan bajo custodia carcelaria.

Téllez responsabilizó directamente a Daniel Ortega y Rosario Murillo por la muerte de Rivera, fallecido el sábado tras casi tres años de desaparición forzada y aislamiento.

Sin embargo, sostuvo que el caso trasciende la historia personal del fundador de Yatama y constituye una señal de alarma sobre la situación de los presos políticos. «Los Ortega Murillo son responsables directos de esa muerte. Son sus verdugos», afirmó la exprisionera política en una declaración a DESPACHO 5O5 en la que condenó el cautiverio hasta la muerte del líder indígena.

Según Téllez, Rivera fue sometido a un proceso de deterioro progresivo marcado por el aislamiento, la falta de información sobre su paradero y un manejo opaco de su condición de salud. «Quedó claro que Brooklyn estaba desnutrido y aislado en una celda sucia donde adquirió la enfermedad que, complicación tras complicación, terminó llevándolo a la muerte», sostuvo.

Secuestrado hasta la muerte

Dora María Téllez afirmó que el régimen Ortega-Murillo «siguió con el secuestro» de Brooklyn Rivera hasta su muerte

La exguerrillera describió los últimos días del líder miskito como una sucesión de abusos: «oscuro paso por los hospitales, partes médicos contradictorios, ocultamiento de su muerte, detención de familiares, cancelación del culto en la iglesia Morava y el impedimento total a su hija Tininiska de verlo, recibir su cuerpo y enterrarlo con dignidad, conforme a sus tradiciones».

Organizaciones indígenas denunciaron que el régimen recurrió a engaños y «manipuló la fe costeña» para impedir la presencia en el funeral de indígenas miskitos que viajaron hasta Managua.

Desde eo exilio, Téllez insistió en que el caso de Brooklyn Rivera se puede repetir. Recordó que entre los presos políticos hay personas mayores de 60 años y con enfermedades crónicas que permanecen en condiciones que podrían comprometer gravemente su ida.

También cuestionó la participación de altos funcionarios del régimen en el funeral nocturno ordenado el domingo. La presencia de Gustavo Porras, Lumberto Campbell y diputados oficialistas fue, a su juicio, «una burla sangrienta» contra Rivera, su familia y el pueblo miskito. «Llegará el momento de la justicia», sentenció.