China negó actividad minera en la frontera con Costa Rica: ¡FALSO! Operan a solo tres kilómetros

A solo tres kilómetros de la frontera con Costa Rica, dentro de la Reserva Biológica Indio Maíz, se encuentra La Guinea, una concesión minera de 21.882 hectáreas entregada en agosto de 2025 por el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo a la compañía minera Thomas Metal, vinculada a capital chino.

En ese mismo territorio, se encuentran otras dos concesiones bajo control de compañías relacionadas con el gigante asiático: El Castillo y La Mónica, revela un trabajo documental de la organización ambientalista Fundación del Río.

La presencia empresarial china en esta franja fronteriza pone en entredicho las declaraciones de la Embajada de China en Managua, que el pasado 24 de octubre negó de manera categórica que sus compañías desarrollaran actividades mineras en la frontera con Costa Rica o sus alrededores donde las autoridades del vecino país denuncian saqueo de oro.

«Cabe señalar que las empresas chinas no realizan actividades mineras en la frontera entre Nicaragua y Costa Rica ni en las zonas aledañas», afirmó la representación diplomática en un pronunciamiento en el que acusó a Estados Unidos de difamación sobre la responsabilidad de compañías chinas en el alarmante trasiego de oro.

Sin embargo, Fundación del Río documenta que Thomas Metal y Brother Metal, dos empresas vinculadas al grupo Continental International Resources (HK) Limited, controlan conjuntamente 31 lotes mineros en Nicaragua, incluidos los tres situados en la zona fronteriza.

La organización identifica actividad minera ilegal dentro de La Guinea, y sostiene que la empresa concesionaria tiene responsabilidad legal sobre las actividades extractivas desarrolladas dentro del área otorgada.

La Guinea se encuentra en los municipios de El Castillo y San Juan de Nicaragua, en una zona ambiental y culturalmente sensible ya que comprende áreas de la Reserva Biológica Indio Maíz, el territorio indígena Rama y Kriol y el Refugio de Vida Silvestre Río San Juan.

La disputa por el oro ilegal de Costa Rica

La documentación de Fundación del Río desmonta el discurso chino en medio del enfrentamiento diplomático con Estados Unidos por las actividades mineras en Nicaragua y su relación con la extracción ilegal de oro en territorio costarricense, particularmente en Crucitas.

El 23 de octubre, la Embajada estadounidense en San José denunció que empresas mineras chinas en Nicaragua recurren a prácticas comerciales abusivas que perjudican a los mineros artesanales, también conocidos como güiriseros, a incursionar en territorio costarricense para sacar material aurífero.

Según Washington, esas compañías obligan a los pequeños productores a vender su oro por debajo del precio de mercado, una situación que estaría alentando la búsqueda del mineral en Costa Rica.

La representación estadounidense advirtió que estas actividades ejercen una presión creciente sobre la frontera norte costarricense y expresó su respaldo a las autoridades de ese país en la lucha contra la minería ilegal.

China rechazó los señalamientos y hasta acusó a Estados Unidos de intentar desacreditar su cooperación económica con Nicaragua.

«China se opone a cualquier intento de difamar a las empresas chinas mediante afirmaciones carentes de pruebas», reclamó su Embajada en Managua.

China minimizó su presencia, pero controla el 12,5 % del territorio

La contradicción no se limita a las concesiones próximas a Costa Rica. En una respuesta a consultas del diario costarricense La Nación, la Embajada de China en San José afirmó que la mayor parte de las empresas mineras presentes en Nicaragua pertenecían a capitales norteamericanos y latinoamericanos.

«Las empresas chinas autorizadas para operar no solo son pocas en número, sino que también cuentan con una superficie concesionada muy limitada», sostuvo la representación diplomática.

Los registros recopilados por Fundación del Río ofrecen un panorama distinto: 23 empresas vinculadas a China acumulan 93 concesiones mineras que abarcan 1.554.332,02 hectáreas, aproximadamente el 12,5 % del territorio nacional.

Fundación del Río asegura que los capitales chinos concentran el mayor número de empresas, lotes y hectáreas concesionadas frente a otros grupos empresariales presentes en la industria minera nicaragüense.

El crecimiento ha sido acelerado. En marzo de 2026, Fundación del Río había documentado 71 concesiones que abarcaban poco más de un millón de hectáreas. La nueva actualización eleva la cifra a 93 lotes: 22 concesiones respecto de aquel registro.

Fundación del Río también documenta relaciones comerciales entre las mineras y compañías internacionales.

Thomas Metal, por ejemplo, realizó 88 importaciones procedentes de China por un valor de 1,17 millones de dólares durante 2026, según tres bases de datos comerciales consultadas por la organización.

Entre sus principales proveedores figuran Continental International Resources (HK) Limited, Guangzhou Huakai Trading y Foton International Trade.

Embajadas chinas evadieron las consultas

Fundación del Río asegura que intentó obtener explicaciones de las autoridades diplomáticas chinas meses antes del enfrentamiento con Estados Unidos.

El 8 de enero de 2026 envió comunicaciones al entonces embajador de China en Nicaragua, Qu Yuhui, y a la embajadora en Costa Rica, Wang Xiaoyao.

La organización planteó cinco consultas relacionadas con las obligaciones ambientales del Tratado de Libre Comercio entre Nicaragua y China, las concesiones en zonas fronterizas, las diferencias entre registros comerciales de minerales, la falta de consulta previa a pueblos indígenas y afrodescendientes y los posibles vínculos financieros de las mineras con el Estado chino.

La embajadora Wang Xiaoyao respondió el 17 de marzo, pero no contestó ninguna de las cinco preguntas y remitió a Fundación del Río a la Embajada de China en Nicaragua.

El entonces embajador en Managua no respondió, según la organización.

Siete meses después, ambas representaciones diplomáticas salieron públicamente en defensa de las compañías chinas y rechazaron los cuestionamientos estadounidenses.

Fundación del Río considera que las declaraciones contradicen la información sobre las concesiones otorgadas, los vínculos empresariales reconocidos por los propios inversionistas chinos y las denuncias ambientales de comunidades nicaragüenses.