Empleo y estudios «gratis»: el engaño ruso para reclutar a mujeres jóvenes en Nicaragua y explotarlas en fábricas de drones militares

Rusia utilizó su representación cultural en Nicaragua para promover la captación de mujeres jóvenes para el programa Alabuga Start, un programa ruso que prometía empleo y formación gratuita a mujeres jóvenes, pero que Reino Unido vinculó con prácticas engañosas para llevar a trabajadores extranjeros de países empobrecidos a instalaciones donde se fabrican drones militares utilizados en la guerra contra Ucrania. La oferta fue promocionada en Managua por Casa Rusia y tenía como contacto para las nicaragüenses a una mujer que sancionada por las autoridades británicas por su responsabilidad en ese programa.

Detrás de la operación DESPACHO 505 identificó a Chulpan Islamova. Como especialista en recursos humanos de la Zona Económica Especial de Alabuga, Islamova aparece como la responsable para captar a las aspirantes de Nicaragua, según una convocatoria difundida por Casa de Rusia, en octubre de 2024 a través de su canal en Telegram, que fue rastreada por este medio.

Dos años después, el 5 de mayo de 2026, Chulpan Islamova fue incluida en la lista de sancionados por Reino Unido por participar en el reclutamiento de extranjeros para Alabuga Start. En su resolución, las autoridades británicas describen el programa como un mecanismo que bajo engaños captaba a personas para destinarlas fabricas drones militares.

El Departamento de Estado de Estados Unidos, que mantiene a Nicaragua en el nivel 3 de su Informe sobre Trata de Personas de 2026 —la categoría más baja por incumplir las normas para combatir este delito- también incluye al país entre los mencionados en denuncias sobre el reclutamiento engañoso de mujeres jóvenes para la industria militar rusa.

En su Informe sobre Trata de Personas de 2026, Washington recoge denuncias sobre la captación de latinoamericanas mediante falsas oportunidades de formación profesional. «Actores sin escrúpulos, entre ellos funcionarios rusos y reclutadores ilícitos, reclutan fraudulentamente a mujeres de entre 18 y 22 años de América Latina —incluida Nicaragua— para programas de formación profesional y posteriormente las colocan en centros de producción de drones militares», señala el informe.

El documento advierte que las trabajadoras de estas instalaciones están expuestas a condiciones peligrosas, vigilancia, incumplimientos de las normas laborales, modificaciones contractuales y cobros por reclutamiento, prácticas que identifica como indicadores de trata de personas.

La estrategia de captación promovida por Casa de Rusia en Nicaragua tiene altas similitudes con el patrón de explotación descrito por el Departamento de Estado: promesas de mejores salarios y oportunidades de formación, utilización de redes sociales para atraer a las aspirantes y aprovechamiento de la vulnerabilidad económica de quienes buscan trabajo en el extranjero.

La participación de una institución oficial rusa en la promoción de Alabuga Start en Nicaragua abre interrogantes sobre el conocimiento y la posible colaboración del régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo en esta campaña de reclutamiento. La convocatoria fue difundida desde una entidad vinculada con la Embajada de Rusia en Managua, en el marco de las estrechas relaciones entre ambos países.

Convocatoria solo para mujeres de 18 a 22 años

La convocatoria buscaba mujeres de entre 18 y 22 años de Nicaragua, Honduras y El Salvador. Les ofrecía un salario inicial de 60.000 rublos mensuales -equivalentes a unos 650 dólares-, además de alojamiento, seguro médico, pasajes aéreos y formación profesional gratuita durante dos años.

Entre las ocupaciones anunciadas figuraban operadora de producción, conductora y trabajadora en servicios de alimentación y hostelería. También les ofrecían clases de ruso. La publicidad no informaba de la vinculación del complejo industrial de Alabuga, situado en la República de Tartaristán, ni con la producción de armamento.

Las interesadas debían registrarse en el portal de Alabuga Start y proporcionar información personal para iniciar un proceso de selección que contemplaba entrevistas a distancia. A las candidatas aceptadas se les ofrecía asistencia para organizar el viaje y su incorporación a los puestos de trabajo en Rusia.

La convocatoria proporcionaba, además, contactos específicos para cada país. Islamova aparecía como responsable de Nicaragua, con un número telefónico ruso para consultas por Telegram y WhatsApp y una dirección de correo electrónico del dominio alabuga.ru.

Para El Salvador figuraba Eva Gordon y para Honduras Anastasiya Barysheva, esta última también alcanzada por las sanciones británicas.

Piezas de la industria militar rusa

Según las autoridades de Londres, el programa atrae a ciudadanos extranjeros, frecuentemente de entornos económicamente vulnerables, mediante prácticas engañosas y los destina a instalaciones industriales relacionadas con la fabricación de drones de ataque y reconocimiento utilizados por las fuerzas rusas en Ucrania.

Las medidas impuestas a Islamova incluyen congelación de activos, prohibición de viajar al Reino Unido y restricciones financieras y empresariales.

La resolución británica incluye el reclutamiento de trabajadores extranjeros dentro de las actividades que contribuyen al sostenimiento de la industria militar rusa. La captación de personas para Alabuga Start formó parte de un paquete de sanciones dirigido también contra empresas y responsables vinculados con la producción de drones.

Casa de Rusia soporte de los reclutas

Casa de Rusia no es una organización cultural independiente. Forma parte de la estructura de Rossotrudnichestvo, la agencia federal mediante la cual Moscú desarrolla sus programas de cooperación cultural, educativa y humanitaria en el extranjero.

En Nicaragua, sus actividades están vinculadas con la Embajada rusa e incluyen la promoción del idioma, las becas universitarias y los intercambios académicos.

La utilización de ese espacio institucional para promover Alabuga Start genera una alerta a la luz de las sanciones británicas y las denuncias recogidas por Estados Unidos: una entidad oficial de Moscú basada en la Managua puso sus canales de comunicación al servicio de un programa que las autoridades británicas identificaron como un mecanismo de reclutamiento fraudulento al servicio de la industria militar rusa.

Las prácticas atribuidas a Alabuga Start aparecen en investigaciones internacionales y en los informes sobre trata de personas del Departamento de Estado de Estados Unidos desde 2025, cuando alertó que mujeres procedentes de África, Asia meridional, Sudamérica y Asia central eran llevadas a fábricas de material de guerra..