Nicaragua queda fuera de PISA: El régimen mantiene la educación bajo control político y sin mediciones internacionales

Nicaragua vuelve a quedar fuera de la principal evaluación internacional sobre el aprendizaje de los estudiantes de 15 años. Los resultados de PISA 2025, publicados este martes por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), ofrecen una radiografía de más de 90 países y economías. Nicaragua no aparece en ella.

La ausencia en el Programa para la Evaluación Internacional de los Estudiantes (PISA, por sus siglas en inglés) adquiere otra dimensión en un país donde el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo ha extendido su control político sobre escuelas y universidades y donde existe escasa información pública independiente que permita establecer qué están aprendiendo los estudiantes y cuál es la calidad de la enseñanza que reciben.

Mientras Costa Rica, Guatemala y El Salvador disponen de resultados obtenidos bajo los mismos criterios internacionales, Nicaragua carece de esa referencia. No es posible saber mediante PISA qué porcentaje de sus adolescentes alcanza las competencias consideradas básicas en ciencias, lectura y matemáticas, cuánto los separa de los estudiantes de otros países de la región o cómo habría evolucionado su desempeño a través de los años.

No es un vacío nuevo. El registro histórico de participantes de la OCDE muestra que Nicaragua nunca ha formado parte del Programa para la Evaluación Internacional de los Estudiantes (PISA), que comenzó en 2000 y en 2025 completó su noveno ciclo.

Veinticinco años después, el país continúa sin una serie internacional comparable sobre el aprendizaje de sus adolescentes.

Eso no significa que PISA demuestre que Nicaragua tiene peores resultados educativos. Precisamente el problema es que no existe la medición que permitiría establecerlo.

La educación bajo control político

La falta de indicadores sobre el estado de la educación y las competencias reales que adquieren los estudiantes en las aulas ocurre en un contexto de creciente intervención política del régimen en el sistema educativo nicaragüense.

Las escuelas públicas han sido convertidas en espacios para la difusión de símbolos, discursos y actividades vinculadas al proyecto político de Ortega y Murillo. El control se extiende desde el Ministerio de Educación hasta las estructuras territoriales y los centros escolares, mientras maestros y trabajadores públicos desarrollan sus funciones dentro de un aparato estatal en el que el adoctrinamiento político ha adquirido un peso creciente.

Muchos datos de cobertura, pocas respuestas sobre aprendizaje

El régimen presenta regularmente cifras sobre matrícula, infraestructura escolar, entrega de materiales, programas educativos y cobertura. Pero esos números responden principalmente a cuánto alcanza el sistema educativo y no necesariamente a la pregunta sobre la calidad de lo que aprenden los estudiantes.

Ahí radica la importancia de evaluaciones como PISA.

La prueba no mide simplemente cuánto contenido escolar puede recordar un alumno. Busca establecer si los jóvenes de 15 años pueden utilizar sus conocimientos, interpretar información, razonar y resolver problemas ante situaciones de la vida real.

En 2025, ciencias fue el área principal, acompañada por matemáticas y lectura. Esta edición incorporó además Learning in the Digital World, una evaluación sobre la capacidad de los estudiantes para aprender y resolver problemas utilizando herramientas computacionales.

Caída general de la compresión lectora 

Actualmente participan 90 países 38 de la OCDE y 52 asociados en las pruebas PISA. Los resultados de los alumnos evaluados, en particular en comprensión lectora, son peores cuanto más tiempo pasan con los dispositivos digitales para divertirse, advirtió este martes el secretario general de la OCDE, Mathias Cormann.

“Para la lectura, cuanto más tiempo se pasa con las pantallas para divertirse, peores son los resultados”, destacó.

En el caso de la comprensión lectora, el descenso entre 2022 y 2025 fue de 14 puntos de media en OCDE, sabiendo que 20 puntos es el equivalente del avance en el aprendizaje en un curso escolar. En diez años (desde 2015), el descenso acumulado fue de 28 puntos.

En matemáticas, la caída fue de 9 puntos entre 2022 y 2025, lo que equivale prácticamente a un retroceso de seis meses de aprendizaje escolar, destacó el secretario general.

Cormann quiso insistir en que los dispositivos digitales no son nocivos de por sí, sino que “todo depende de la forma en que se utilizan”, y que el problema es que lo que ha aumentado es el uso que los alumnos les dan para divertirse y eso les acarrea problemas para prestar atención, por ejemplo con textos complejos.