Alerta por calor: temperaturas llegarán a los 38 grados en el agosto más caliente jamás registrado en Nicaragua
Nicaragua atraviesa un mes de agosto con temperaturas sin precedentes desde que existen registros oficiales en las estaciones meteorológicas del país. El calor sofocante continuará durante toda esta semana debido a la presencia constante de un sistema de bajas presiones, acompañado de fuertes rachas de viento y el ingreso de una nueva onda tropical.
El director de Cambio Climático y Climatología del Instituto Nicaragüense de Estudios Territoriales (INETER), Manuel Prado, informó que «las temperaturas han superado el récord del mes de agosto», aunque precisó que aún no rebasan las marcas históricas absolutas de las estaciones meteorológicas.
De acuerdo con el Ineter, los termómetros registrarán los valores más altos en el occidente del país, donde las temperaturas máximas oscilarán entre los 36 y 38 grados centígrados.
En el resto de la región del Pacífico —incluyendo Managua y Masaya— las temperaturas se mantendrán entre los 34 y 36 grados, mientras que en las zonas centrales y del norte los valores rondarán entre los 28 y 32 grados.
Nueva onda tropical esta semana
A este escenario de calor extremo en pleno agosto en Nicaragua, se sumará el desplazamiento de la onda tropical número 28, que actualmente avanza de forma lenta sobre el centro del mar Caribe.
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Se prevé que el fenómeno ingrese a territorio nicaragüense entre la noche del martes y la madrugada del miércoles, generando precipitaciones concentradas principalmente en las regiones autónomas de la Costa Caribe Norte y Sur, con acumulados estimados de 50 a 100 milímetros.
A la salida de la onda tropical, no se descarta la presencia de lloviznas aisladas y chubascos en el occidente y en los departamentos del centro del Pacífico.
Las autoridades advierten además sobre ráfagas de viento de entre 50 y 60 kilómetros por hora, especialmente en el Istmo de Rivas y frente a las costas del Caribe Sur.
Estas condiciones podrían provocar el desprendimiento o caída de árboles y alterar el oleaje hasta alcanzar los dos metros de altura en ambos litorales, por lo que se recomienda precaución a las embarcaciones y a las poblaciones costeras.



