Saqueo masivo de nidos de tortuga en La Flor: los huevos de paslama terminan a la venta en redes sociales

Las primeras arribadas de tortugas paslama al Refugio de Vida Silvestre La Flor, uno de los principales santuarios de anidación del Pacífico nicaragüense, comenzaron este año bajo una escena que preocupa a ambientalistas: la incursión masiva de personas para saquear los nidos y extraer sus huevos.

La más reciente invasión ocurrió entre el 29 y el 30 de julio, cuando decenas de personas ingresaron al área protegida para recolectar huevos de paslama. Hasta el momento, ni el Ejército de Nicaragua ni el Ministerio del Ambiente y de los Recursos Naturales (Marena) han informado sobre estos hechos ni sobre eventuales acciones para impedirlos.

Ambientalistas consultados por DESPACHO 505 sostienen que estas incursiones son, en la práctica, «permitidas» por las autoridades. Según explican, los saqueadores lograron acceder a zonas de anidación dentro del refugio sin encontrar controles efectivos destinados a proteger los nidos, pese a tratarse de un área bajo resguardo estatal.

«Resulta extraño que personas entren hasta los sitios de anidación para extraer miles de huevos sin que existan acciones visibles para impedirlo», señaló una de las fuentes consultadas, que calificó la situación de «preocupante» por el impacto que puede tener sobre la especia.

Las evidencias del saqueo no solo permanecen en la playa. En redes sociales comenzaron a circular publicaciones en las que distintos comerciantes ofrecen huevos de tortuga paslama para su venta. Las imágenes muestran recipientes repletos del producto, lo que, según los ambientalistas, evidencia que la extracción continúa y alimenta un mercado que opera con escasa o nula fiscalización.

El saqueo documentado por defensores ambientales ocurrió en el refugio ubicado a unos 20 kilómetros al sur de San Juan del Sur, una reserva creada para proteger las arribadas masivas de la tortuga paslama (Lepidochelys olivacea), una especie cuya supervivencia depende, en gran medida, de la conservación de sus playas de anidación.

Los ambientalistas cuestionan que se registre una una extracción de esa magnitud dentro de un área bajo protección del Estado.

«Una vez más se están ofreciendo huevos de tortuga extraídos de nuestras playas como si fueran un producto cualquiera», denunció la ambientalista identificada en redes sociales como Pacha Mamíi al compartir capturas de publicaciones en las que se ofrecían los huevos para su venta.

Según los conservacionistas con los que conversó DESPACHO 505 la extracción fue realizada por decenas de personas que recorrieron la playa recolectando miles de huevos durante la más reciente arribada de tortugas. Ninguno de los testimonios recabados por las fuentes menciona la presencia de controles efectivos que impidieran el saqueo dentro del refugio.

¿Sin capacidad para proteger el santuario?

La denuncia reabre los cuestionamientos sobre la capacidad del Estado para proteger uno de los ecosistemas más emblemáticos del Pacífico nicaragüense. El Refugio de Vida Silvestre La Flor constituye uno de los sitios más importantes de reproducción de la tortuga paslama en la región y cada año recibe miles de ejemplares que llegan de manera sincronizada para depositar sus huevos en la arena.

El saqueo ocurrió apenas días después de que el director de Patrimonio y Diversidad del Ministerio del Ambiente y de los Recursos Naturales (Marena), René Castellón, asegurara que el Refugio de Vida Silvestre La Flor opera bajo un plan permanente de protección de las tortugas marinas. En una entrevista con un medio oficialista, el funcionario afirmó que la conservación de la paslama es resultado de un esfuerzo interinstitucional en el que participan el Ejército de Nicaragua, la Policía Nacional, el Instituto Nicaragüense de Turismo (Intur), el Ministerio de Educación y otras instituciones, mediante acciones de regulación, control y monitoreo durante toda la temporada de arribadas.

Castellón también sostuvo que, durante la época de anidación, las autoridades restringen el acceso a las playas, mantienen vigilancia permanente sobre los sitios de desove y aplican protocolos para proteger los nidos y monitorear los nacimientos y liberaciones. Sin embargo, ese dispositivo de protección contrasta con la incursión registrada entre el 29 y el 30 de julio, cuando decenas de personas ingresaron al área protegida para extraer huevos de tortuga paslama que posteriormente fueron ofrecidos en venta, incluso a través de redes sociales.

Para los ambientalistas, el saqueo masivo registrado a finales de julio pone en evidencia una brecha entre el discurso institucional y la protección efectiva del refugio. Hasta el momento, las autoridades no han informado sobre investigaciones, decomisos, detenciones o medidas adoptadas tras las denuncias.

Para los defensores del medio ambiente, lo ocurrido en La Flor trasciende la extracción ilegal de huevos. Advierten que cada nido saqueado representa la pérdida de decenas de crías que nunca llegarán al mar y evidencia la vulnerabilidad de uno de los principales refugios de anidación de tortugas marinas de Nicaragua.