Un niño de 10 años recibe un disparo en la cabeza durante un tiroteo en Managua
Un niño de 10 años recibió un disparo en la cabeza la noche del lunes tras quedar atrapado en un tiroteo ocurrido en el populoso barrio El Riguero, en Managua. El menor caminaba junto a su padre de regreso a su vivienda cuando dos hombres que se desplazaban en una motocicleta abrieron fuego contra otro ciudadano. Uno de los proyectiles impactó al niño, pero a pesar de la gravedad del hecho, la Policía mantiene absoluto silencio.
El ataque ocurrió a las 9:42 de la noche y quedó registrado por cámaras de seguridad instaladas en la zona. Las imágenes muestran el momento en que el pequeño y su padre caminan tranquilamente por la acera cuando de repente se comienzan a escuchar las detonaciones en plena vía pública. En el video, se observa a varias personas que intentan ponerse a salvo. Segundos después, se escuchan los gritos desesperados de los familiares del niño al descubrir que el menor había sido alcanzado por una bala perdida.
De acuerdo con la información preliminar, el niño había salido junto a su padre a realizar una compra en una pulpería del barrio. Cuando ambos regresaban a casa quedaron en medio del ataque armado, sin posibilidad de ponerse a salvo.
Tras el impacto, el menor fue trasladado de emergencia al hospital La Mascota, donde fue sometido a una intervención quirúrgica. Aunque la operación habría concluido con resultados alentadores, el niño permanece hospitalizado en estado crítico bajo vigilancia médica, según la información conocida hasta el cierre de esta publicación.
Hasta el momento, la Policía no ha informado sobre el atentado que deja una vez más en evidencia el aumento de la inseguridad en la capital y el aumento de la delincuencia armada.
Las autoridades no ha identificado públicamente a los responsables ni ha confirmado capturas relacionadas con el caso, pese a la gravedad del hecho y a que ocurrió en una zona urbana de la capital.
Alerta por aumento de violencia armada
El ataque contra el menor ocurre en medio de la creciente preocupación por el aumento de percepción de la violencia armada en Nicaragua, marcada por la ocurrencia de homicidios con características de ejecuciones por encargo y por el uso recurrente de armas de fuego.
En los últimos días, al menos cuatro personas fueron asesinadas a balazos en distintos puntos del país, entre ellas Santos Salvador Hernández Centeno, de 59 años, quien fue sacado por hombres armados de su vivienda en Wamblán, Jinotega, asesinado a tiros y posteriormente decapitado, así como el agricultor Jimner Vanegas Ramírez, de 23 años, ultimado en Puerto Cabezas.
Estos hechos contrastan con el discurso oficial que presenta a Nicaragua como uno de los países más seguros de Centroamérica. A finales de marzo, el inspector general de la Policía, comisionado general Mauricio Soza, aseguró que el país registra una tasa de 4,5 homicidios por cada 100.000 habitantes y sostuvo que apenas el 2,7 % de las denuncias corresponde a delitos de alta peligrosidad, mientras el resto son faltas penales y conflictos de convivencia.
Sin embargo, la percepción ciudadana refleja un panorama distinto. Según la encuesta Percepción de la Realidad Política, Social y Económica de Nicaragua, elaborada por Hagamos Democracia y presentada en abril de 2026, el 76 % de los nicaragüenses considera que la criminalidad ha aumentado en el país, un incremento de 12,4 puntos porcentuales respecto al sondeo realizado en diciembre de 2025.
Un día antes también fue ultimado a balazos el agricultor Jimner Vanegas Ramírez, de 23 años, en la comunidad Kilómetro 51, municipio de Puerto Cabezas, en la Costa Caribe Norte. Ambos casos, al igual que el ataque contra el niño en Managua, reflejan un repunte de la violencia armada del que las autoridades no han ofrecido una explicación públic



