El régimen “vende” la bandera de Nicaragua a la “flota fantasma” del petróleo para evadir sanciones

El encallamiento y posterior abandono del petrolero MT Al Jafzia con registro IMO 9171498 frente a las costas de Mumbai, en la India, ha dejado al descubierto un complejo entramado de evasión de sanciones internacionales en el que el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo desde Nicaragua jugaría un rol clave. El buque, que permaneció desatendido durante casi tres meses tras ser interceptado por las autoridades indias, es el primer caso documentado de una embarcación previamente sancionada que opera con bandera nicaragüense.

Para entender el impacto de este suceso, es necesario analizar el funcionamiento de la denominada «flota fantasma». Esta red global está compuesta por más de un millar de barcos —muchos de ellos obsoletos o en condiciones técnicas precarias— comprados a bajo costo por empresas pantalla. Su único propósito es transportar crudo de países  bloqueados económicamente por sanciones de Estados Unidos, principalmente Rusia e Irán, hacia mercados asiáticos o mediante transferencias en alta mar, borrando el origen del combustible.

El economista y opositor nicaragüense Juan Sebastián Chamorro explica que este mecanismo no es nuevo, pero se ha intensificado recientemente: “Desde las sanciones a Irán en 2012, se descubrió que el uso de barcos con registros dudosos facilitaba la exportación de crudo. Posteriormente, con las sanciones al petróleo ruso en 2023, esta flota fantasma creció exponencialmente”.

El esquema para evadir sanciones

El caso del Al Jafzia ilustra esta dinámica de camuflaje, conocida en el mundo  marítimo como flag-hopping (salto de bandera). La embarcación pertenecía a la firma Glory International, sancionada por la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) de Estados Unidos debido a sus vínculos logísticos con el comercio de crudo iraní. Tras recibir la sanción, los operadores del barco retiraron la bandera de Gambia y registraron el navío bajo la soberanía de Nicaragua, continuando con el transporte de petróleo en el Golfo Pérsico hasta su detención en el Índico.

La adopción de la bandera nicaragüense por parte de buques extranjeros responde a una figura legal conocida como “banderas de conveniencia”. Países que no poseen grandes flotas comerciales abren sus registros para que armadores extranjeros inscriban sus naves a cambio de tasas anuales, ofreciendo en muchos casos controles técnicos mínimos y opacidad sobre la identidad de los verdaderos propietarios.

Ortega y Murillo nacionalizan un buque sancionado

Según explica Chamorro, el esquema funciona mediante navieras que adquieren estos barcos viejos y los inscriben en naciones que “ofrecen su bandera nacional a cambio de un pago anual considerable. De esta forma, el régimen de Ortega, a través del Ministerio de Transporte, registra los barcos ante la Organización Marítima Internacional, permitiendo que contrabandistas y evasores de sanciones operen bajo el pabellón nicaragüense”.

Sin embargo, el cambio de bandera no anula las restricciones legales previas. “La sanción no se extingue con el cambio de bandera, por lo que el régimen de Ortega ahora está directamente relacionado con una sanción de la OFAC”, advierte el economista, quien añade que, al haber ocurrido la nacionalización del buque después de la designación de Estados Unidos, el régimen tenía pleno conocimiento de su estatus legal”.

El abandono del Al Jafzia abre interrogantes sobre el alcance real de esta cooperación regulatoria. Mientras consultoras de inteligencia marítima advierten sobre un incremento de registros sospechosos en la región, la comunidad internacional analiza las posibles repercusiones y sanciones secundarias que las autoridades fiscales de Washington podrían imponer a las entidades e intermediarios involucrados en la emisión de estas patentes de navegación.