«Me negaron la entrada a mi propio país»: joven expone en TikTok que el régimen no cesa la represión migratoria

«Supongo que el gobierno sigue castigando a la juventud de 2018». Es la única explicación que Andreine encuentra a la negativa de ingreso a Nicaragua que, reveló, le impuso el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo.

La notificación llegó el miércoles a través de un correo electrónico enviado por Copa Airlines. Había comprado un boleto de 650 dólares para viajar desde Estados Unidos a Managua y reencontrarse con sus padres después de ocho años sin verlos.

Indignada por lo que considera un castigo político «sin explicación» y por la negativa de la aerolínea a reembolsarle el dinero del pasaje, encendió la cámara de su teléfono móvil y compartió su historia en TikTok, dejando al descubierto que el régimen continúa restringiendo el derecho de los nicaragüenses a entrar a su país.

«Me negaron la entrada a mi propio país y lo peor de todo es que Copa Airlines no me quiere dar un reembolso», comenzó su relato, acompañado de un texto en el que asegura: «No tengo problemas migratorios. Sí, salí del país por la situación política porque, como joven, no miraba futuro. Afortunadamente, encontré dos países que me han acogido y en los que formé mi familia y donde estoy construyendo mi futuro. Supongo que el gobierno sigue castigando a la juventud de 2018».

El video generó diversas reacciones, unos le aplaudieron la valentía por denunciar públicamente, otros se animaron a decir que les había ocurrido lo mismo y lo habían callado, y hubo quienes le cuestionaron su interés por volver a un país del que huyó. «Migrar no es un privilegio, es una necesidad (…) todos tenemos la esperanza de regresar, que te nieguen ese derecho evidentemente te va a doler», respondió.

El reencuentro con su familia que el régimen le negó

Andreine relató que salió de Nicaragua hace ocho años, en medio de la crisis sociopolítica que terminó empujando a miles de jóvenes como ella al exilio.

Actualmente, según cuenta, tiene doble nacionalidad -española y nicaragüense-, reside en Estados Unidos, está casada y espera un hijo. «Trabajo en servicio al cliente, o sea, soy una persona común y corriente», dice en el video para subrayar que se trata de una ciudadana más que simplemente quería reencontrarse con su familia.

«No tengo vínculos políticos, hace muchísimo tiempo que no tengo nada que ver con eso. Mi enfoque ahora mismo es mi familia», afirmó.

La joven relató que su plan era aprovechar sus vacaciones para viajar a Nicaragua el 10 de junio, ya que por razones migratorias sus padres no pueden visitarla en Estados Unidos, por lo que el reencuentro dependía de que ella pudiera entrar al país. «Dije: voy a intentar ir a Nicaragua porque mis padres no pueden viajar. Compré un boleto de 650 dólares para poder ir a verlos y hoy me llegó un correo en el que me rechazaron la entrada a Nicaragua sin ninguna explicación, sin ninguna razón», detalló.

Su semblante se apaga en el momento en el que menciona lo que perdió con la restricción migratoria del régimen: la oportunidad de ver a sus padres, a quienes describe como personas mayores; conocer a una sobrina a la que nunca ha visto y regresar, aunque fuera por unos días, al país que extraña. «No sé cómo sentirme. No conozco a mi sobrina; ya es una adolescente. Mis padres están viejos», expresa con impotencia.

El filtro es rutinario, muchos callan por miedo o para apelar

El caso de Andreine no es aislado. Una fuente vinculada al Ministerio del Interior confirma que los filtros migratorios que ejecuta la Dirección de Migración y Extranjería bajo la supervisión directa del viceministro del Interior, Luis Cañas son parte de la rutina. «Nada ha cambiado, lo que pasa es que por miedo, prudencia y hasta vergüenza las personas prefieren callar».

También explica que como existen casos, sobre todo de personas conocidas o populares, a los que les han permitido el regreso en silencio después de un tiempo, «muchos apuestan a conseguir eso mismo».

Organismos internacionales han alertado sobre el uso de los controles migratorios como una herramienta de castigo político en Nicaragua.

La Oficina del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos (OACNUDH) documentó que el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo ha intensificado en los últimos años prácticas como la expulsión de ciudadanos, la prohibición de ingreso al país y la confiscación de pasaportes.

En la mayoría de estos casos documentados hasta 2025 por Naciones Unidas, las víctimas no recibieron resoluciones oficiales ni tuvieron acceso a mecanismos de apelación, enterándose de las restricciones a través de correos electrónicos enviados por aerolíneas o empresas de transporte, como continúan haciendo.

La ONU advirtió que estas medidas vulneran derechos fundamentales reconocidos en tratados internacionales, entre ellos el derecho a circular libremente y a entrar en el propio país. Para expertos y organizaciones de derechos humanos, estas prácticas forman parte de una política de represión transnacional que extiende el control estatal más allá de las fronteras del país.