Aranceles de Estados Unidos a Nicaragua podrían llegar al 22.5% tras concluir otra investigación comercial

El Representante de Comercio de los Estados Unidos (USTR) propuso incrementar en un 12.5% los aranceles aplicados a los productos procedentes de Nicaragua, luego de concluir una investigación bajo la Sección 301 de la Ley de Comercio que determinó que el país no implementa de manera efectiva las prohibiciones contra la importación de bienes producidos mediante trabajo forzoso.

La medida, que afecta a Nicaragua junto a otras 54 economías globales, se sumaría al arancel global del 10% que Washington ya ejecuta y al esquema de tasas progresivas activado por la Administración Trump para las mercancías que no gozan de los beneficios del CAFTA-DR.

De acuerdo con las autoridades estadounidenses, la falta de controles por parte de los socios comerciales genera condiciones de competencia desigual para los trabajadores norteamericanos, lo que impactaría con mayor severidad a Nicaragua debido a sus previas sanciones por violaciones a los derechos laborales y al Estado de derecho.

Por Centroamérica están incluidos en la lista todos los países a excepción de Belice y Panamá, pero las sanciones tendrían un efecto más profundo sobre Nicaragua que ya enfrenta aranceles progresivos por violaciones sistemáticas de derechos laborales, libertades sindicales y el desmantelamiento del Estado de Derecho.

Nicaragua podría pagar aranceles del 37.5% en 2028

La Administración Trump ya activó un esquema de aranceles progresivos para todos los productos nicaragüenses que no gozan de los beneficios del CAFTA-DR. Para este año se fijó una tasa del 0%, en 2027 se incrementa al 10% y en 2028 será del 15%.

Estos aranceles se suman al arancel del 10% global que Estados Unidos ya aplica.

Según la USTR, las políticas de estos países «son irrazonables y suponen una carga o restricción para el comercio estadounidense». En concreto, el Representante de Comercio de los Estados Unidos propone la imposición de aranceles adicionales sobre todos los productos de las economías investigadas.

«Es inaceptable que nuestros socios comerciales más importantes no aborden el problema de la importación de productos fabricados con trabajo forzado. Esto genera una situación en la que los trabajadores estadounidenses se ven obligados a competir a nivel mundial en condiciones desiguales», advirtió el embajador Jamieson Greer.