Nicaragua oculta a la OPS cómo avanza la vacunación contra el Covid-19

Nicaragua oculta a la OPS cómo avanza la vacunación contra el Covid-19

El régimen de Daniel Ortega continúa con su política de secretismo sobre el manejo de la pandemia. Lo ha evidenciado la Organización Panamericana de la Salud (OPS) en su página web en la que sólo Nicaragua sigue sin aportar números reales sobre cómo avanza la jornada de vacunación, pese a haber recibido desde el 25 de febrero las primeras vacunas contra el coronavirus, donadas por Rusia. 

Según la página web del organismos panamericano, Nicaragua es el único país del que se desconoce cuántas vacunas se han administrado a los nicaragüenses, contrario a sus pares de Centroamérica y América Latina que han aportado información sobre el número de dosis aplicadas por cada 100 habitantes. “Eso es grave, el Gobierno debería informar cómo va el programa de vacunación”, coinciden expertos. 

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Nicaragua casi recibió las vacunas al mismo tiempo que Honduras, y en el caso de este país del Norte ya se han aplicado 0.58 dosis por cada 100 habitantes, hasta el corte hecho por la OPS al 4 de abril. Costa Rica y Panamá van a la cabeza con 7.48 y 8.16 dosis por cada 100 habitantes, respectivamente, mientras que Guatemala y El Salvador avanzan lentos con 0.57 y 2.05 dosis. 

“Nicaragua ha recibido financiamiento para compra de vacunas, sin embargo no hay transparencia de cómo se utilizan las vacunas”, dijo José Luis Borge, miembro de la Unidad Médica Nicaragüense (UMN), que al igual que el epidemiólogo Carlos Quant expresa su preocupación por las implicaciones que pueda tener para la salud pública la falta de información sobre el programa de vacunación del Ministerio de Salud (Minsa). 

“Sabemos que las vacunas vinieron hace dos meses al país, la cantidad de vacunas disponibles es suficiente como para iniciar una campaña bastante amplia y que incluya al sector salud, con esas vacunas perfectamente se pueden vacunar a médicos de primera línea que atienden a pacientes con coronavirus”, dijo el médico Quant. Nicaragua ha recibido la rusa Sputnik V  que, según el régimen, se empezaría a aplicar el 2 de marzo pasado.

Para entonces, la vicepresidenta Rosario Murillo informó que el programa de vacunación priorizaría a enfermos con insuficiencia renal, cáncer e hipervasculares. A los cuatro días, la Administración de Daniel Ortega recibió más dosis de Sputnik V y un cargamento con otras 200,000 de AstraZeneca desde la India.

En el mismo mes de marzo llegaron 130,000 vacunas del medio millón pactadas a través del mecanismo Covax, impulsado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) para asegurar la inmunización en los países menos desarrollados. “Vacunas en Nicaragua hay suficientes, lo que necesitamos saber es cómo avanzar el proceso y a quiénes se han inmunizado”, dice el médico Quant.

Despacho 505 · José Luis Borge, miembro de la Unidad Médica Nicaragüense

Lo único que se sabe es que el 2 de marzo, la propaganda del régimen documentó la aplicación de la vacuna a dos personas, un hombre de 62 años y una mujer de 56, que asistieron de forma “voluntaria”. Al respecto, los médicos señalan que el programa de vacunación se ha detenido en las unidades de salud del país, algo que podría alentar la mutación del virus. 

“El proceso parece ir muy lento, hasta en esta semana de Pascuas se sabe que empezarán a vacunar a pacientes cardiópatas, pero se podría agilizar, ya Nicaragua tiene experiencia en jornadas de vacunación, ya en las instituciones privadas y públicas hay programas de epidemiología, es decir que hay una ruta que facilita la vacunación, pero no se ha utilizado”, agregó Quant. 

El especialista apunta que ante un proceso de vacunación lento, combinado con la relajación de las medidas, los ciudadanos se seguirán contagiando, y el país podría dar paso a variantes de coronavirus, como ha ocurrido en Brasil. “Estas variantes podrían generar resistencia a las vacunas, y luego puede generar la falsa sensación en la población que se está vacunando, pero no es cierto”, agrega el neumólogo Quant.  

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Tomando la experiencia de Brasil, el experto advierte que Nicaragua se podría convertir en una amenaza para la región: “Nicaragua podría ser un foco de exportación de variantes de coronavirus, y será un problema”. En esa misma línea se expresa el médico Borge al proyectar un rebrote de coronavirus en las próximas dos semanas, tras las vacaciones de Semana Santa.   

“Lo que pasa en Nicaragua es grave porque de forma eventual el virus puede presentar una o varias mutaciones y la velocidad de mutación puede aumentar. Algunas vacunas no pueden funcionar para algunas variantes. Entre más tarde el Gobierno, más oportunidad le da al virus de que haya mutaciones”, señaló Borges.