Álvarez critica síndrome de la presidencialitis y llama a la unidad nacional

“No es la hora para liderazgos que tuvieron su tiempo o para emerger y  aparecer a la luz pública nacional e internacional con  liderazgos y personalidades que se presentan con el síndrome de la presidencialitis”, criticó el obispo de Matagalpa.

Un llamado ala unidad y a no dar margen a liderazgos oportunistas que, motivados por elsíndrome de la presidencialitis, buscan sacar ventajas y seguir dejando solomigas al pueblo dirigió este domingo el obispo de Matagalpa, monseñor RolandoÁlvarez, luego de guiar a fieles católicos en una peregrinación por las pazhasta el municipio de Matiguás, en el Norte de Nicaragua.

“Esta es lahora de Nicaragua”, repitió el religioso a lo largo del sermón en el que instóa los nicaragüenses a unirse para ejercer su derecho a decidir en este procesohistórico que atraviesa el país.

“No es la hora de  andar queriendo sacar ventajas para grupos, para banderas o como decimos nosotros en buen nicaragüense, para andar queriendo jalar agua  a su molino.  No es la hora para liderazgos que  tuvieron su tiempo o para emerger y aparecer a la luz pública nacional e internacional con  liderazgos y personalidades que se presentan con el síndrome de la presidencialitis”, señaló Álvarez en una abierta crítica a políticos que desde ya, sin haberse alcanzado todos los acuerdos que permitan una salida a la crisis que se vive desde hace más de un allí, dan muestras de sed de poder.

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“No es la hora y nunca será la hora de la presidencialitis», dijo al destacar que los verdaderos líderes surgen del silencio y son aquellos “que sufren con el que sufre y trabajan por la paz, pero no para buscar un galardón o vender una imagen”.

Monseñor Álvarez durante la misa que ofició al término de una peregrinación en Matagalpa. CORTESÍA / DESPACHO 505

El obispo,uno de los más firmes de la jerarquía católica en la demanda de justicia,reparación y democracia tras los crímenes y brutal represión estatal contramanifestantes, instó a los nicaragüenses a tomar un rol activo.

“El puebloes el verdadero constructor de su historia, este pueblo que tiene rostro, quetiene nombre, que tiene  identidad, quetiene dignidad. Ya pasaron  los tiemposen que otros tomaban decisiones por nosotros… Todos y cada uno de losnicaragüenses,  sin exclusiones niexclusividades; cada quien aportando lo mejor de sí en busca de la paz, de lajusticia, de la estabilidad y de la democracia institucionalizada”, exhortó.

TODOS EN LA MESA

Álvareztambién llamó al diálogo, pero con representación de todos. “Esta es la hora enque todos obreros, campesinos, trabajadores, empresarios  honestos, políticos sensatos, unos yotros,  pensemos que debemos sentarnosjuntos, juntos en la mesa cada uno en su sitio, pero todos en la mesa;  al fin para compartir el mismo pan condignidad”.

Antes elguía religioso había hablado sobre la construcción de una sociedad con menosbrechas sociales producto del oportunismo de cúpulas.

Recomendó velar por un país con justicia social “donde se vaya acortando cada vez más esa brecha terrible entre muy pocos que tienen casi todo o son casi dueños de todo y muchos, muchísimos,  que tienen casi nada. Eso no puede seguir ocurriendo en nuestro país, esta es la hora en qué el rico Epulón debe dejar de pensar que puede seguir dejando caer de su mesa las migajas que le sobran”.

Monseñor Álvarez se expresó confiado en que un país más equitativo es posible, pero fue enfático en que “por eso este es el momento de la unidad, una unidad que el pueblo  no puede esperar que venga desde arriba o de afuera, no, una  unidad la tiene que hacer el pueblo”.

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Estedomingo, tras registrarse una serie de ataques de turbas y policías contrafeligreses que han acudido a servicios religiosos en León, Managua, Masaya yMatagalpa, el obispo Álvarez pidió sumar esfuerzos para heredar una nacióndonde se viva sin miedo y donde se deponga el odio, la venganza y toda clase deintimidación.

“Tenemos queser trasmisores de la unidad  de losnicaragüenses en torno a los grandes ideales que mueven a una  nación: la paz, la justicia, el progreso y lademocracia institucionalizada», exhortó el líder católico.