Monseñor Báez llama a exigir justicia por “los asesinados por la represión criminal de las dictaduras”

El obispo auxiliar de Managua, monseñor Silvio José Báez, aprovechó la conmemoración del Día de los Fieles Difuntos para recordar a las víctimas de la represión, la violencia y las dictaduras. Son muertes "que no debieron ocurrir" dijo instando a transformar el dolor por las "víctimas de la injuticia" en una exigencia de verdad y justicia.

"La impunidad hiere la esperanza e impide la paz", dijo Báez durante la misa celebrada en Miami, donde instó a no olvidar a quienes fueron asesinados "por la represión criminal de las dictaduras", especialmente a los jóvenes que "lucharon por sus ideales de libertad, protestaron contra la injusticia y soñaron con una sociedad más humana, justa y democrática".

El prelado carmelita exiliado desde 2019 tras recibir amenazas del régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo, señaló que el recuerdo de los muertos no puede reducirse a una expresión de nostalgia, sino que debe convertirse en un compromiso activo contra la injusticia.

"La fe no permite que la memoria de las víctimas se convierta en mero lamento; más bien la convierte en impulso para exigir justicia y trabajar por la conversión social", afirmó.

Que los responsables rindan cuentas

El religioso enmarcó su mensaje en una reflexion  sobre la muerte y la esperanza cristiana, enfatizando que la memoria es un acto de resistencia ante los sistemas totalitarios. "Recordamos también las muertes que no debieron ocurrir", dijo, mencionando a las víctimas de asesinatos, desapariciones, hambre, migración forzada y guerras.

El obispo destacó que cada muerte injusta "rompe el tejido de la sociedad" y subrayó la necesidad de que los responsables enfrenten la justicia internacional. "Al recordar a las víctimas, sentimos la necesidad de reclamar la verdad de sus muertes y exigir que se establezca la responsabilidad de los culpables", expresó.

En Nicaraga la represión del régimen Ortega – Murillo ha dejado más de 355 personas asesinadas, según la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH). Se añaden cientos de heridos, presos políticos y miles de exiliados, víctimas de un proceso sistemático de persecución contra voces críticas, defensores de derechos humanos, periodistas y líderes religiosos.

Monseñor Báez cerró su mensaje pidiendo consuelo para las familias de los fallecidos y coraje para quienes luchan por la justicia: "Pidamos al Señor fe fuerte para quienes sienten temor y valor para quienes trabajan por la justicia en favor de las víctimas", instó.