La dictadura engrosa la cúpula policial con el ascenso de 14 comisionados mayores a generales
La dictadura anunció este lunes el ascenso de 14 comisionados mayores al grado de comisionados generales, en un nuevo incremento de la cúpula de la Policía, institución señalada como brazo represivo de Daniel Ortega y Rosario Murillo.
La vocera y codictadora Rosario Murillo informó que los nombramientos se formalizarán el próximo 25 de septiembre, durante el acto central por el 46 aniversario de la Policía. Según la declaración oficial, los ascensos serán oficializados mediante un Acuerdo Presidencial que se publicará en La Gaceta, Diario Oficial.
Los nuevos comisionados generales son: Martha Alicia Martínez Ramos, Eva Janeth Oviedo Arcia, Belky Yahoska Trujillo, Luz Almanza Fengli, Leyla del Carmen Valladares Alemán, Fabio Francisco Guevara Gutiérrez, Benito Ramón García Montalván, Oswaldo Pérez Wu, Lázaro Clemente Quintanilla Álvarez, Luis Manuel Moncada Castillo, Marcial Erasmo Loasiga Martínez, Julio César Pérez Montes, Enrique Antonio Salazar Alemán y Ángel Merecí Moncada.
Una cúpula inflada
Según los anuncios oficiales, la Policía cuenta ya con más de 70 comisionados generales en activo, una cifra desproporcionada si se compara con los aproximadamente 17.000 oficiales que integran sus filas.
En un país con 15 departamentos y dos regiones autónomas, el número de comisionados generales supera ampliamente la lógica de una estructura territorial. La proporción equivale a tener un alto mando de ese rango por cada poco más de 200 agentes, lo que convierte a la Policía en una institución con una cúpula sobredimensionada y altamente burocratizada.
Analistas sostienen que esta política de ascensos masivos responde más a criterios de lealtad política que a méritos profesionales. La multiplicación de altos mandos garantiza al régimen la fidelidad de oficiales estratégicos y consolida el control político sobre la fuerza policial, señalada reiteradamente por organismos internacionales como ejecutora de la represión contra la disidencia.
Con estos nuevos nombramientos, la dictadura reafirma su apuesta por premiar y asegurar lealtades dentro de la Policía, engordando la cúpula mientras la institución continúa siendo cuestionada por su rol represivo y por actuar como guardia pretoriana al servicio de Ortega y Murillo.



