Nueve de cada diez nicaragüenses no cubren la canasta básica y casi todos ven el futuro con pesimismo

La mayoría de las familias en Nicaragua sobrevive con ingresos insuficientes: el 87% no logra cubrir la canasta básica, el 77% no cubre sus gastos mensuales y el 97% ve el futuro con pesimismo. Estos son los resultados de la última encuesta de percepción ciudadana de Hagamos Democracia.

La informalidad, los sueldos bajos y el encarecimiento sostenido de los alimentos hace que las familias vivan al límite, muchas con un solo perceptor de ingreso.

El desequilibrio entre lo que se gana y lo que se gasta es evidente: más de un tercio de quienes reportan ingresos de C$11,000 o más al mes reconoció que aun así no logra cubrir sus necesidades básicas. En general, siete de cada diez encuestados (71.25%) perciben salarios que ni siquiera alcanzan la mitad del costo de la canasta básica, estimada en C$21,019 (unos 574 dólares).

Los datos muestran que dos de cada tres nicaragüenses carecen de un empleo formal: apenas el 34% tiene trabajo estable, mientras que el 46.75% sobrevive en la informalidad y el 19.25% está desempleado. La mayoría de quienes trabajan por cuenta propia lo hace en actividades de subsistencia como comercio, albañilería, transporte o labores domésticas, sin acceso a seguridad social ni ingresos suficientes.

El encarecimiento de la comida golpea a los hogares

El 65.5% de la población percibe que la canasta básica aumentó "mucho" en los últimos tres meses, especialmente en productos esenciales como la carne, los frijoles y el aceite. Otros alimentos como el queso, la tortilla y hasta artículos de higiene también se han encarecido, reduciendo aún más el poder adquisitivo de las familias.

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A esta situación se suma la estructura familiar: más de la mitad de los hogares está conformado por cuatro o más miembros, pero en casi la mitad solo una persona aporta ingresos. El resultado es que la mayoría de las familias no logra cubrir ni la mitad de sus necesidades mensuales.

La percepción ciudadana sobre el porvenir es demoledora: el 97% de los encuestados manifestó una visión negativa del futuro. Casi la mitad atribuye ese pesimismo a la crisis económica y otro 43% a la persistente crisis sociopolítica. Apenas un 3% expresó confianza, basándose en fe, esperanza de cambios políticos o en mejoras personales.

La encuesta evidencia que el deterioro económico es estructural y generalizado: los ingresos no cubren el costo de vida, el empleo formal es insuficiente, la inflación golpea a los alimentos y la mayoría de los hogares queda atrapada en la precariedad. Esta realidad alimenta la desesperanza y fortalece la percepción de que en Nicaragua no hay perspectivas de bienestar ni estabilidad en el corto plazo.

Esta realidad contrasta con el discurso del régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo, que insiste en que las familias nicaragüenses viven en paz y que el país avanza en la erradicación de la pobreza. 

La encuesta fue realizada por Hagamos Democracia entre el 18 y el 23 de julio, mediante entrevistas en línea y llamadas telefónicas. Participaron 400 personas mayores de 17 años de 40 municipios del país, con una muestra diversa en edad, género, escolaridad y ocupación.