Rosario Murillo confirma confiscación del colegio San José en Jinotepe
El régimen ha confiscado oficialmente el colegio San José de Jinotepe, Carazo, que era administrado por la congregación Hermanas Josefinas, señalado de "crímenes" en el contexto de las protestas del año 2018 en Nicaragua.
"Tenemos nuevo centro educativo, esto es un logro de la paz. En Jinotepe hubo un centro donde se torturó y asesinó a compañeros, esos crímenes ocurrían en el Colegio San José. Ese colegio ha sido trasladado al Estado por ser emblemático de la barbarie, de las familias de Jinotepe que vencimos al golpismo”, dijo la vocera del régimen Rosario Murillo.
Esta nueva confiscación se enmarca en una seria de cancelaciones de personerías jurídicas de la dictadura contra organizaciones de órdenes religiosas y confiscación de bienes, así como la expulsión de religiosas del país.
El Colegio San José, dijo Murillo, llevará el nombre de Bismarck Martínez, simpatizante sandinista supuestamente asesinado durante las protestas del año 2018 en Jinotepe.
Rechazo a la confiscación
La Congregación de Hermanas Josefinas asumió en marzo de 1985 la administración de la Escuela Salesiana San José de Jinotepe, tras la gestión del sacerdote salesiano Padre Calero, quien buscaba evitar que el centro quedara bajo dirección seglar.
La llegada de las religiosas, encabezadas por Sor Guillermina García Lara, marcó el inicio de una nueva etapa educativa con énfasis en la formación integral y cristiana de la niñez y juventud. Las clases comenzaron el 18 de marzo de ese año, con una misa especial en honor a San José, y pese a los desafíos iniciales por el contexto político y el atraso académico, la comunidad logró consolidar proyectos y fortalecer la educación en el municipio. Hoy, décadas de labor y compromiso son reducidos por la dictadura a improperios y descalificaciones.
La investigadora de temas religiosos, Martha Patricia Molina, condenó la medida y calificó las acusaciones de Murillo como una difamación contra la congregación.
“Además de confiscar la propiedad de las monjitas, la codictadora Rosario Murillo les llama asesinas y torturadoras. Sin embargo, todos sabemos que las Hermanas Josefinas, desde que se establecieron en Nicaragua en febrero de 1915, han educado a niños y niñas en valores cristianos y humanistas sustentados en el amor al prójimo y la práctica de la caridad”, señaló.
Mientras tanto, la organización Rice and Equality, alertó sobre la continuidad de este patrón represivo. “Preocupa que el régimen Ortega-Murillo continúa confiscando centros de estudios en Nicaragua. Denunciamos ante la comunidad internacional esta práctica que da cuenta de completo autoritarismo y violación de múltiples derechos”, señaló en sus redes sociales.



