Patearon su puerta, pero no pudieron entrar: Nica se encierra y desafía a agentes de inmigración en Los Ángeles

Roberto José Reyes Castro, un inmigrante nicaragüense con orden de deportación vigente desde octubre de 2024, vive una pesadilla tras evadir la detención al cerrarles la puerta a agentes que intentaron entrar a su casa, quienes no pudieron derribarla pese a patearla violentamente. Este hecho fue captado en video y se viralizó en redes sociales, revelando la tensa situación que enfrenta junto a su familia.

En entrevista con Noticias Telemundo, Roberto relató cómo ocurrió el incidente: “Ellos solo vinieron, me chocaron mi camioneta por detrás y de mis nervios yo huí. Yo salí corriendo.” En medio del pánico, logró comunicarse con su esposa para que abrieran la puerta de la casa y se escapó por un segundo.

Los individuos, que llevaban chalecos con la palabra “policía”, no se identificaron como agentes de ICE ni mostraron ninguna orden judicial. Roberto duda que sean de Inmigración. “Si fueran agente de ICE, ellos hubieran tenido una orden, por lo menos decir, Roberto, ey, te andamos buscando una orden”, dijo.

Perdieron sus trabajos

Después de la persecución, los agentes se llevaron su camioneta con todas sus pertenencias, incluyendo cartera, documentos, pasaporte, papeles y dinero destinado al pago de la renta. Desde entonces, Roberto y su familia permanecen encerrados en la casa, sometidos a acoso constante. 

“Nos mandan a tocar nuestra puerta y pues los han estado muy frustrados, los han dado acoso verbal físicamente”,denuncia. Además, intentan inhabilitar sus cámaras de seguridad para evitar ser grabados.

La familia vive en condiciones extremas: sin trabajo, sin comida y sin poder salir a tomar aire. “Mi miedo es porque no hemos podido ni salir ni tomar aire afuera”. Sus tres hijos “están bien frustrados, están bien nerviosos, ellos no han podido dormir,” y su esposa “padece de ansiedad y la pobrecita no ha podido ni comer.” Además, su suegra recién operada se encuentra también en el encierro.

Hasta ahora, las autoridades no han respondido a las solicitudes de información ni intervención. Este caso evidencia la crisis humanitaria y la tensión que viven miles de migrantes en California, atrapados entre órdenes de deportación y situaciones de acoso, sin garantías claras de un debido proceso.