Exiliados despiden a Roberto Samcam con reclamos de justicia en Costa Rica

En medio de oraciones, consignas y una visible demanda de justicia, la comunidad nicaragüense en el exilio despidió este domingo en San José al mayor en retiro Roberto Samcam, asesinado el pasado 19 de junio en lo que distintas voces califican como un crimen político que profundiza el miedo entre quienes se oponen al régimen de Daniel Ortega desde el extranjero.

La misa de cuerpo presente se celebró en la iglesia de Las Ánimas, en el barrio San Bosco, bajo un estricto dispositivo de seguridad de la Fuerza Pública de Costa Rica. Patrullas custodiaron el templo y sus alrededores mientras decenas de exiliados, activistas, figuras políticas y ciudadanos costarricenses acompañaban a la familia del militar retirado en su despedida.

El féretro fue cubierto con las banderas de Nicaraguan y España, este último país le había otorgado la nacionalidad después de que el régimen de Daniel Ortega le quitrara la nicaragüense.

“El asesinato de Roberto no es un hecho aislado. Es parte de un patrón que no podemos ignorar”, expresó durante la ceremonia un activista del Movimiento de Exiliados Nicaragüenses, quien pidió no ser identificado por razones de seguridad.

Exilio, denuncia y persecución

Roberto Samcam se exilió en Costa Rica en 2018, luego de recibir amenazas por sus constantes denuncias públicas contra el régimen Ortega-Murillo. Desde entonces, se convirtió en una voz consultada y respetada en temas de seguridad, defensa y derechos humanos en Nicaragua. 

A lo largo de su exilio, se mantuvo activo en medios de comunicación y foros internacionales, donde señalaba las estructuras represivas del Ejército y la Policía bajo el mando presidencial.

Samcam fue asesinado en su vivienda en Moravia, al noreste de San José, por un hombre hasta ahora sin identificar que le disparó a quemarropa al menos ocho veces con un arma de 9 milímetros, según las primeras indagaciones del Organismo de Investigación Judicial (OIJ).

El crimen se enmarca en una serie de ataques a exiliados nicaragüenses en Costa Rica, incluyendo los asesinatos de Rodolfo Rojas (2022) y Jaime Luis Ortega Chavarría (2024), así como los atentados frustrados contra el dirigente Joao Maldonado.

El gobierno de Estados Unidos condenó el crimen y expresó su disposición a colaborar con las autoridades costarricenses. La exfiscal de la Audiencia Nacional de España, Almudena Bernabéu, se sumó a los esfuerzos de la familia como asesora jurídica, en busca de identificar a los autores materiales e intelectuales del asesinato.

La comunidad nicaragüense en Costa Rica —la más numerosa en el exilio— ha reaccionado con alarma. Las organizaciones denuncian un aumento de las amenazas y señalan que las estructuras del régimen de Ortega parecen operar con impunidad fuera de Nicaragua.