Cardenal Leopoldo Brenes, el único nicaragüense con derecho a elegir o ser electo Papa
Ha sido muy cercano al papa Francisco, tiene amplia formación teológica y ha desempeñado cargos importantes en la jerarquía católica latinoamericana. Si Francisco muere o renuncia, Brenes debería viajar a Roma.


- Managua, Nicaragua
- marzo 07, 2025
- 10:03 AM
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Cuando termina sus misas el cardenal Leopoldo José Brenes Solórzano, conocido por la feligresía católica como “Polito”, siempre se despide diciendo que pueden contar con él como pastor, amigo y hermano mayor en la fe. Con una personalidad sencilla, no tiene chofer, siempre viste zapatillas negras, jeans y camisas manga corta. Es el único nicaragüense y uno de los dos centroamericanos con derecho a participar en un eventual cónclave para elegir a un nuevo Papa ante la muerte o renuncia de Francisco.
Brenes, quien este 7 de marzo cumple 76 años, es miembro pleno del Colegio Cardenalicio, un órgano cuya función principal es elegir al Papa y asistirle tanto de manera colegial como individual.
Actualmente, el Colegio Cardenalicio está compuesto por 252 cardenales de todo el mundo, de los cuales 137 son electores. Solo tienen derecho participar y votar en el cónclave los que tienen menos de 80 años. De esta manera, el cardenal Brenes tiene la posibilidad de elegir o ser electo Papa al igual que cualquiera de sus otros 136 compañeros electores. El otro centroamericano con posibilidad de participar en una elección papal es el cardenal guatemalteco Álvaro Leonel Ramazzini (78 años).
El historial del cardenal Brenes
Leopoldo José Brenes nació el 7 de marzo de 1949 en Ticuantepe, Masaya. Se ordenó como diácono el 13 de enero de 1974 y 40 años después el papa Francisco se asomó a su ventana en Roma para anunciarle al mundo que crearía a 19 nuevos cardenales, entre ellos su amigo el nicaragüense Leopoldo Brenes.
Estudió Teología en México y Roma y tiene una licenciatura en Teología Dogmática por la Universidad Lateranense de la capital italiana.
El papa Juan Pablo II lo nombró arzobispo de Managua 24 horas antes de morir. A lo largo de su trayectoria ha sido muy cercano a los pontífices con los que ha trabajado. Con Benedicto XVI se reunía más tiempo del establecido. Con Francisco, cuando Brenes viajaba a Roma, se hospedaba en la misma residencia del Papa y a veces viajaban en el mismo auto para asistir a reuniones.
Se declara apolítico, ha condenado la violencia contra las mujeres y está en contra del aborto. Por otro lado, ha estado de acuerdo en que la Iglesia se abra y reciba a personas divorciadas y homosexuales.
El cardenal Leopoldo Brenes también ha desempeñado altos cargos dentro de la jerarquía católica nicaragüense y latinoamericana.
Tambien ha sido presidente de la Conferencia Episcopal de Nicaragua y ha desempeñado importantes cargos en el Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM) y ha sido presidente del Secretariado Episcopal de América Central (SEDAC).
Su relación con la dictadura
En los últimos años la relación de la Iglesia católica con el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo han sido tensas. El cardenal no ha escapado de esa realidad. En el contexto de la crisis sociopolítica desde abril de 2018, caracterizada por la represión del régimen a las protestas en su contra, Brenes ha sufrido personalmente ataques físicos y difamatorios de parte de turbas orteguistas.
La relación del régimen con la Iglesia se ha caracterizado por la expulsión y encarcelamiento de obispos y sacerdotes, la prohibición de actividades religiosas y la suspensión de las relaciones diplomáticas entre Nicaragua y el Vaticano.
En el contexto de la crisis ha visto reducida su vida pastoral, principalmente las visitas a las parroquias.
En febrero de 2014, fue recibido por Daniel Ortega y Rosario Murillo en el aeropuerto de Managua después de su viaje a Roma para ser investido cardenal.
Las relaciones eran de cierta cordialidad hasta antes de abril de 2018 cuando la Iglesia abrió sus templos para refugiar a los nicaragüenses que eran reprimidos por la Policía y paramilitares en las protestas contra la dictadura.
En febrero de 2019 fue llamado por el Papa a una audiencia privada en Roma para hablar de la situación del país. Ahí, la Conferencia Episcopal de Nicaragua recibió el aval de Vaticano para participar, por segunda vez, en una mesa de diálogo entre el régimen y la oposición para buscar una salida a la crisis. En esas negociaciones se firmaron acuerdos que Ortega incumplió. Fue una burla incluso para la Santa Sede que estuvo representada por el Nuncio Waldemar Stanislaw Sommertag, posteriormente expulsado del país.
Desde entonces las relaciones han ido a peor. La dictadura ha llegado a señalar a la Arquidiócesis de Managua, que dirige Brenes, de supuesto lavado de dinero, abrió una investigación policial y ordenó congelar las cuentas bancarias.
En este contexto de persecución religiosa, el cardenal Brenes, quien regularmente hablaba con los medios de comunicación sobre la vida política y social del país, ha optado por callar.
En septiembre de 2023 y diciembre de 2024, el arzobispo de Managua decidió no viajar a Roma para participar de dos Consistorios para la creación de nuevos cardenales presididos por el papa Francisco, una cita tradicionalmente “obligada” para los miembros del Colegio Cardenalicio. Su decisión de quedarse en el país se dio en medio de centanres de casos de "destierros de factos" impuestos por la dictadura, que deniega el ingreso al país a personas que se han mostrado en su contra o les han criticado por la represión.
Si Francisco muere o renuncia, Leopoldo Brenes debería viajar a Roma para participar en el Cónclave. ¿Asistirá?