Coronavirus: Diriomo, un pueblo sumido en la incertidumbre y el pánico
La falta de información ante un caso de coronavirus ha provocado pánico en el pequeño poblado granadino. El ciudadano murió este jueves y las autoridades de Salud han puesto en cuarentena a 10 personas.
GRANADA — El pueblo de Diriomo, en el departamento de Granada, vive sus tiempos más inciertos por un virus silencioso que, como en todo el mundo, ha trastocado la vida de sus pobladores.
Un caso sospechoso de coronavirus ha avivado el pánico. Y la incertidumbre ha hecho que los habitantes sean presos de decenas de rumores. El “dicen”, “dicen”, “dicen”, se ha regado como pólvora desde el pasado sábado que trascendió en redes sociales que un hombre de 58 años fue asistido en su casa por autoridades del Ministerio de Salud, que posteriormente trasladaron al hospital Amistad Japón, en Granada.
El señor, un trabajador del Aeropuerto Internacional de Managua, según fuentes extraoficiales, presentó síntomas de coronavirus, le practicaron la prueba rápida, pero en el centro hospitalario manejaron con extremo secreto el resultado.
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El hombre habría sido contagiado al tener contacto con un ciudadano que llegó a Nicaragua vía aérea, en los primeros días de abril. El caso pone en evidencia la importancia de cerrar fronteras o imponer medidas más estrictas.
El lunes pasado, el pueblo pícaro de la Meseta de los Pueblos — de 25 kilómetros cuadrados y 25,000 habitantes, acostumbrado, a un fuerte movimiento de trabajadores informales en su Plaza Central— se detuvo.
Elvídeo viral de personal médico sacando en camilla al ciudadano de 58 añosprovocó que la Policía Orteguista empezara una persecución para dar con elparadero del autor, sin éxito alguno.
Enlos días siguientes los ciudadanos intentaron verificar el contagio haciendoconsultas a los familiares. Algunos encontraron la calma al leer un comunicadode la Alcaldía en el que se decía que la presencia de la ambulancia era unnoticia falsa.
Otrosescépticos continuaban con sus indagaciones al no creer la versión oficial. “Nole creemos nada al Minsa, no nos dicen la verdad”, protestan pobladores.
Parael lunes el pueblo entró en mayor desconcierto. En Diriomo, el único datocertero que hay es el pánico que ha llevado nuevamente a los ciudadanos aextremar medidas de protección ante un inminente brote.
Por ejemplo, una señora que tiene una pulpería en las entradas de la ciudad colocó una mesa de poco más de un metro delante de la barra en la que atiende para evitar contacto con los clientes.
Elmartes, la situación se volvió más escandalosa por la diversidad de noticiasfalsas que circulaban en las redes sociales, en las que se expuso a la familiadel señor de 58 años sin medir daños.
El rumor del día fue que el hombre había fallecido, y tras eso varios negocios cerraron, las señoras que venden verduras en el Parque Central recogieron su productos y el pueblo dinámico se volvió fantasma.
Esemismo día varios familiares de personas a las que se acusa de estar contagiadassalieron al paso para aclarar que sus miembros se encontraban bien, sin ningúnsíntoma de Covid-19.
Porestos días el estigma también se ha profundizado contras las familias queaparentemente son sospechosas de coronavirus.
10 PERSONAS EN CUARENTENA
Según fuentes extraoficiales de la municipalidad, que lidera en secreto la emergencia de Covid-19, al menos 10 personas se encuentran en cuarentena. Familiares de una de ellas relata que el Ministerio de Salud está en constante comunicación.
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“Mi hermana tuvo contacto con el señor por lo que el personal de la Alcaldía, con orden del Minsa, dijo que no podía salir de la casa”, comenta un hombre. Al día recibe al menos cinco llamadas en los que le preguntan si tiene fiebre o algún otro síntoma.
“Estaráaislada en la casa 14 días”, precisan.
Despacho 505 intentó comunicarse con la delegada del Minsa en Granada, Nora Orozco, y la Alcaldea de Diriomo, Sandra Vásquez, para consultarles por este caso sospechoso de Covid-19, sin embargo no hubo respuestas
Orozcodijo que no podía dar declaraciones y cortó.
PARANOIA
Estepueblo ya se había detenido parcialmente desde que régimen de Daniel Ortegaconfirmó el caso cero, el 19 de marzo. Días despues, la Calle Central lucióvacía, los pocos negocios que dinamizan la economía cerraron y otros atendíanparcialmente.
El único supermercado de la zona continuó abasteciendo e implementando medidas tanto para el personal, como para los usuarios, pero sin aplicar el riguroso distanciamiento para acceder al local o hacer filas al momento de pasar por caja.
Enlas farmacias el personal que atendía empezó a usar mascarillas y guantes,mientras que las pulperías con mayor aglomeración orientaban hacer filas a suscompradores.
Mientrasque restaurantes, comiderías e incluso tiendas permanecían cerrados.
Elpueblo extremadamente religioso decidió cancelar las actividades de SemanaSanta y los feligreses se resignaron a seguir las misas desde la radio católicalocal y sus plataformas digitales.
Conel paso de los días los rumores de posibles contagios fueron desapareciendo, aligual que las filas para acceder al supermercado o pulperías. Los trabajadoresde distintos negocios incluso desistieron de las medidas de protección.
Estemiércoles, como hace varias semanas, Diriomo parecía regresar a su rutinahabitual: los negocios que antes habían cerrado abrieron, las señoras quevenden verduras han puesto de nuevo color a las calles y el sonido de lasmototaxis se volvió constante.
Yes que para ciudadanos y negocios, establecer una cuarentena es un lujo.
“Vamosa abrir hasta donde se pueda” dice un pequeño comerciante. La falta de un plande rescate por parte del Gobierno, altas facturas de la energía eléctrica y los efectos de una voraz reforma tributariaahogan a los comerciantes.
Laincertidumbre y la desinformación de un país entero se maximizan en este puebloacostumbrado a recibir foráneos que llegan en busca de brujos, por lo que es conocido.
“Ya no vienen a buscar brujos”, comenta una mujer, que como todos acá, se resiste a dar nombre por la represalias que puedan tomar las autoridades.
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No hay información y las instancias manejan con sigilo el caso sospechoso de coronavirus. “Si no nos mata el virus, nos mata el estrés, la incertidumbre”, señala una joven que ha decidido autoconfirnase.
Alcierre de esta crónica fuentes extraoficiales informaron que el señor de 58años, internado en el hospital Amistad Japón, falleció. Tenía un cuadro clínicoque coincide con los de pacientes de Covid-19, dicen los médicos.
La tranquilidad ganada en una cuantas horas volvió a revolverse como en una tormenta. “No sabremos del Minsa si murió de Covid-19”, señalan pobladores.
Porahora acá no se puede estar en calma.



