El periodista Miguel Mendoza a juicio por creer que podía expresarse libremente

Con más de 125 mil seguidores en Facebook y más de 27 mil en Twitter, el cronista deportivo y sus publicaciones de denuncia se volvió molesto para el régimen.

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  • febrero 07, 2022
  • 11:06 PM

La humildad de Miguel Mendoza es tan extrema que cuando su esposa, la también periodista Margin Pozo, le advirtió que por sus opiniones podían causarle daño, el cronista deportivo respondió que la dictadura se preocupaba por gente “importante”, no por él.  

Magin lamenta que su esposo se haya equivocado. “Creo que nunca supo del poder de lo que difundía en sus redes sociales”, dice a DESPACHO 505 horas antes del juicio, programado para este martes tras cumplir 232 días viviendo detrás de los barrotes.

La última vez que Miguel Mendoza escribió un comentario y lo publicó en su cuenta de Twitter fue el 21 de junio del año pasado.  A las 9:17 de la noche de ese mismo día, un grupo de policías entraron a su vivienda y se lo llevaron sin explicar los motivos del allanamiento y su violenta detención.

No obstante, algunas horas después comunicaron que el cronista deportivo se encontraba bajo investigación por transgredir la Ley 1055, o Ley de Soberanía. Dijeron que era responsable de cometer “actos que menoscababan la independencia, la soberanía y la autodeterminación” y que incitó “a la injerencia extranjera en los asuntos internos”.  La misma retahíla convertida en delitos y aplicada a decenas de opositores a la dictadura de Daniel Ortega.

DESDE ABAJO

Miguel Ángel Mendoza Urbina, nació en Camoapa. Antes del 2018, el 19 de abril ya era para él un día especial, pues nació en una fecha como esa, pero de 1970. En la familia esperaban que fuera un zapatero más, pero se enamoró de las narraciones deportivas que oía en la radio y se juró así mismo que un día sería él, detrás del micrófono.

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La periodista Margin Pozo a la salida de El Chipote, cárcel donde se encuentra detenido su esposo, el periodista Miguel Mendoza.

“Así es Miguel, un emprendedor que conseguía lo que se proponía”, dice Pozo. Padre de dos hijos, el periodista deportivo, siempre supo lo que es trabajar duro. Sus hermanos recuerdan que en la adolescencia apoyaban en las ventas que su madre emprendía para llevar alimentos a casa. “Ayudamos a vender enchiladas, tiste y tortillas”, contó su hermano Ramón.

La vida de Miguel parece llena de curiosos eventos; nació un 19 de abril y fue lo que ocurrió un 19 de abril de un año diferente, lo que le cambió la vida para siempre. Quienes lo conocen en Camoapa, lo recuerdan pegado a las radios de transistores siguiendo la voz de Edgard Tijerino. Años más tarde, locutó junto a él, en el mismo programa que le apasionaba tanto: Doble Play.  “Ha sido un luchador, siempre, toda la vida”, añade su esposa.

Al culminar sus estudios de primaria y secundaria en Camoapa, viajó a Managua para estudiar comunicación en la Universidad Centroamericana (UCA) y no volvió más a su pueblo. “Yo creo que la pasión por lo que hacía lo terminó absorbiendo”, justifica su esposa.

El 2 de enero de 2008 fue un gran día para Miguel Mendoza. La Asociación de Cronistas Deportivos de Nicaragua lo declaró como el Mejor Narrador Deportivo de 2007. Con credenciales de radio La Primerísima y Canal 2, acumuló ese año su cuarto premio del colectivo de comunicadores. Su nombre llegó a ser un referente en la Crónica deportiva local con tan solo 19 años de ejercicio.

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PERO LLEGÓ ABRIL

Como ocurrió con miles de nicaragüenses, Mendoza no pudo darle la espalda a una lucha que jóvenes y viejos emprendieron en abril de 2018. Le bajó el volumen a las notas deportivas para denunciar los desmanes del régimen. Desde sus redes sociales demandó justicia por los asesinados y exigió democracia y libertad.  Ese fue su pecado.

Con más de 125 mil seguidores en Facebook y más de 27 mil en Twitter, el cronista deportivo se volvió molesto para el régimen. Ello le granjeó que en agosto de 2018, le prohibieran el ingreso al Estadio Nacional Denis Martínez y fue vetado en todos los eventos deportivos donde el gobierno tuviera parte. Pero la represalia no lo hizo retroceder.

En tiempos en que las autoridades permitieron que encapuchados armados se tomaran el país, el preso político sufrió un asalto en la puerta de su casa. Pocos lo atribuyeron a una acción delictiva común y le dieron el tinte político. Fue a las 5:30 de la mañana del martes 4 de diciembre de 2018.      

Los cinco sujetos hicieron que el cronista deportivo y su esposa se arrodillaran para luego despojarlo de su computadora, tres celulares y su camioneta. Era claro que los perpetradores no solo lo conocían, le estaban dando seguimiento.

“Había que seguir la vida normal después de ese día. Él dijo que no se escondería porque nada malo había hecho y tampoco dejaría de decir lo que decía, no se iba a dejar intimidar”, recuerda su esposa.

La última vez que Margin vio a Miguel fue el 22 de enero. Lo vio bajo de peso, pero su fe estaba firme. “Él es un hombre de fe, está ahí injustamente, todo el mundo lo sabe”, reclama.   

Mendoza le dijo a su esposa que ese día se levantó extrañando más que de costumbre un abrazo de su hija de siete años. Aunque ella cree que la pesadilla terminará pronto no cree que sea este martes.  “Tengo esperanza”, dice. “Es injusto, lamentablemente veremos lo que hemos visto antes con los otros presos de conciencia, pero esperamos en Dios y estamos fortalecidos”, dice Pozo.

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